¿Qué hace el omega-3 en el cerebro?

Omega-3 para tu cerebro: qué hace el DHA en tus neuronas y por qué tu cerebro no lo fabrica

En corto: el DHA es el omega-3 más abundante de tu cerebro, y tu cerebro no lo fabrica: lo capta de la sangre, unos miligramos cada día, sin parar nunca. Con él construye la membrana de sus neuronas, y con él y con el EPA, el otro omega-3 marino, el cuerpo fabrica las señales que cierran la inflamación. La Unión Europea reconoce que el DHA contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro, con 250 mg al día. Y en adultos sanos que tomaron entre 0,9 y 2,2 g diarios de omega-3 durante unos seis meses, la memoria o las funciones ejecutivas mejoraron frente a placebo.

¿El omega-3 es bueno para el cerebro?

Sí: el DHA es el omega-3 más abundante del cerebro, y la Unión Europea reconoce que contribuye a mantener su funcionamiento normal.

Tu cerebro es un órgano muy rico en grasa, y entre los omega-3 el que manda allí es el DHA. No está de paso: forma parte de la membrana de las neuronas12. Es material de obra.

Por eso es de lo poco del omega-3 que la ley europea deja decir con todas sus letras: «El ácido docosahexaenoico contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro», con un efecto que se obtiene con 250 mg de DHA al día3. El DHA tiene otra igual para la visión.

Todos los usos del omega-3 en el cuerpo los tienes en beneficios del omega-3, y el cerebro que se está construyendo, en omega-3 para niños y adolescentes. Aquí vamos al cerebro adulto: cómo le llegan el DHA y el EPA, qué hacen dentro y qué cambia cuando una persona los toma.

¿Cómo llega el omega-3 al cerebro?

Desde la sangre y por una puerta propia: el cerebro no fabrica su DHA, lo capta del que traes con lo que comes.

La barrera que protege al cerebro no deja pasar casi nada, y el DHA tiene en ella un transportador propio, una proteína llamada MFSD2A. Lo sabemos por la genética humana. En familias con mutaciones que inutilizan esa puerta, el cerebro no llega a crecer con normalidad1; cuando la mutación solo la frena, lo que transporta se queda acumulado en la sangre, porque el cerebro lo recoge menos4. Son enfermedades rarísimas, pero dejan claro que el omega-3 del cerebro viene de fuera.

3,8 mg al día: lo que tu cerebro gasta y repone

Un equipo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos lo midió con un escáner PET en adultos sanos (Umhau y colaboradores, Journal of Lipid Research, 2009)5. Se entiende en tres pasos:

Cada día entran unos 3,8 mg de DHA, justo lo que se gasta. Es una cuenta que cuadra a cero: el cerebro no hace acopio, repone lo que usa.

Lo que entra depende de lo que hay en tu sangre. Se calcula multiplicando la velocidad con que cada zona del cerebro lo capta por el DHA libre que circula en el plasma. Con menos DHA en sangre, entra menos.

La mitad tarda unos 2,5 años en renovarse. El DHA que hoy tienes en el cerebro es el que has ido poniendo estos últimos años.

Piensa en un depósito grande con un grifo fino que no se cierra nunca y un desagüe igual de fino. El nivel no se mueve en una semana, ni para bien ni para mal, pero con los años refleja lo que ha ido entrando. Por eso cuenta el omega-3 de todos los días, y no el de una temporada suelta. Sacarlo del omega-3 de las nueces o la chía no es una vía fiable: lo contamos con cifras en por qué tu cuerpo no fabrica el omega-3 que necesita.

El EPA también pasa. En personas con Alzheimer leve, seis meses de omega-3 subieron el EPA y el DHA en el líquido cefalorraquídeo, el que baña el cerebro; con placebo no cambió nada6.

¿Para qué sirve el omega-3 en el sistema nervioso?

Para dos cosas: es parte de la membrana de las neuronas y es la materia prima de las señales que calman y cierran su inflamación.

La primera es estructura. El DHA se guarda en los fosfolípidos, las piezas que forman la envoltura de cada neurona, y desde ahí interviene en la neurotransmisión, que es como una neurona le pasa el mensaje a la siguiente2. La retina también es tejido nervioso, y el DHA tiene declaración autorizada en los dos: cerebro y visión.

La segunda es señal. Cuando el DHA se suelta de la membrana, actúa como mensajero o se transforma en mediadores que regulan la neurotransmisión, la supervivencia de las neuronas y la inflamación del propio cerebro2. Del DHA salen las resolvinas D, las protectinas y las maresinas; del EPA, el otro omega-3 marino, las resolvinas E. Son las señales que ordenan cerrar una inflamación, y una incluso cambia de nombre en el tejido nervioso: allí la protectina D1 se llama neuroprotectina D1. Qué hace cada una, en resolvinas, protectinas y maresinas.

Y si por «los nervios» entiendes la ansiedad: al juntar ensayos, los grupos que tomaban omega-3 acabaron con síntomas de ansiedad más bajos que los de control7. Si es tu caso, háblalo con tu médico.

¿El omega-3 es un antiinflamatorio para el cerebro?

No: es el material con el que el cerebro fabrica las señales que cierran su propia inflamación.

Es la parte que más me interesa de todo esto. El cerebro se inflama como cualquier tejido —sus células de defensa se llaman microglía—, y encenderse es su trabajo; el problema empieza cuando la inflamación no termina de cerrarse. Cerrar es un programa activo, con sus propias señales, y puede quedarse a medias: lo contamos en la inflamación que no cierra. Con los años, además, el cuerpo cierra peor: medido en la piel de personas sanas, el encendido es igual en jóvenes y mayores, pero en los mayores el cierre va más lento8.

En el cerebro humano esa vía de cierre existe y se puede medir. Un grupo del Instituto Karolinska analizó el hipocampo —la zona de la memoria— y el líquido cefalorraquídeo de personas con y sin Alzheimer. Las señales de cierre y sus receptores están en el cerebro humano; en el Alzheimer, una de ellas, la lipoxina A4, aparece reducida; y cuanto más lipoxina A4 y resolvina D1 hay en el líquido cefalorraquídeo, mejor sale la persona en un test de función cognitiva9. En el Alzheimer, el mismo grupo encontró también más bajas la maresina 1, la protectina D1 y la resolvina D5 en la corteza entorrinal, una de las primeras zonas que se resienten10.

En células humanas: las señales de cierre calman y limpian

En cultivo, ese equipo probó las señales una a una. Varias protegieron a las células nerviosas; en la microglía humana, la maresina 1 y la resolvina D1 bajaron la inflamación que provoca el beta-amiloide, y la maresina 1 hizo que la microglía retirara más beta-amiloide10. Calmar y limpiar: lo mismo que estas señales hacen en el resto del cuerpo.

El EPA trae su propia familia de señales

En personas de 50 a 75 años con inflamación crónica, diez semanas de EPA cambiaron en su sangre las señales que salen del araquidónico, un omega-6, por las suyas: el 18-HEPE, el precursor de las resolvinas E, se multiplicó por cinco, y sus monocitos respondieron a una agresión con menos TNF-alfa, una de las señales que encienden la inflamación11. El DHA hizo lo mismo con sus propios precursores, y su efecto sobre esas señales fue más amplio. Cada uno pone su parte: por eso un buen omega-3 lleva los dos.

Con omega-3, la fábrica de señales no se para

Faltaba saber qué pasa al darle material. En el estudio OmegAD, personas con Alzheimer tomaron cada día 1,7 g de DHA y 0,6 g de EPA, o un placebo, durante seis meses, y se enfrentaron sus células inmunitarias de la sangre al beta-amiloide antes y después. En su sangre bajó el araquidónico y subieron el EPA y el DHA. Con el placebo, la producción de lipoxina A4 y resolvina D1 cayó; con omega-3 se mantuvo, y esos cambios fueron de la mano de los de su función cognitiva12.

Esa es la tesis de la casa, medida en personas: el omega-3 no apaga nada por su cuenta. Es la materia prima con la que el cuerpo sigue fabricando la orden de cerrar. Más sobre esa familia de señales en qué son los SPMs.

En el Alzheimer ya diagnosticado, el declive del conjunto de los pacientes fue el mismo con omega-3 que sin él. En los de afectación más leve sí fue más lento, y en ese grupo quienes habían empezado sin omega-3 frenaron igual al pasar a tomarlo13. Nada de esto sustituye a un tratamiento: si tienes un diagnóstico neurológico, llévale esto a tu médico y habladlo.

¿Qué dicen los ensayos del omega-3 y la memoria?

Que la memoria mejoró frente a placebo, y con más claridad en adultos que ya notaban fallos leves.

En mayores de 55 años sanos, pero con la memoria algo por debajo de lo esperado, 900 mg de DHA al día redujeron los errores en una prueba de aprendizaje y memoria. El DHA en sangre se duplicó, y cuanto más subió, más mejoró la prueba14. No hace falta ser mayor: en adultos de 18 a 45 años que comían poco DHA, 1,16 g al día hicieron más rápida su memoria, la de trabajo —la que retiene un dato mientras haces otra cosa— y la de lo vivido15.

Al juntar los ensayos en adultos sanos, el patrón se repite: con más de 1 g al día de EPA y DHA mejoró la memoria de lo vivido, partieran de donde partieran, y el efecto es más claro en quien ya notaba fallos leves16. Tampoco es solo memoria. En sanos de 50 a 75 años, 2,2 g diarios mejoraron las funciones ejecutivas —las que usas para planificar, concentrarte y cambiar de tarea—, y la resonancia mostró la sustancia blanca y la gris mejor conservadas17.

Quién Cuánto y cuánto tiempo Qué cambió
Mayores de 55 con la memoria algo por debajo de lo esperado 900 mg de DHA al día, 24 semanas Menos errores de aprendizaje y memoria; el DHA en sangre se duplicó14
Adultos de 18 a 45 años que comían poco DHA 1,16 g de DHA al día, 6 meses Memoria más rápida; en mujeres, mejor recuerdo15
Adultos sanos (ensayos sumados) Más de 1 g de EPA+DHA al día Mejor memoria de lo vivido16
Sanos de 50 a 75 años 2,2 g de omega-3 al día, 26 semanas Mejores funciones ejecutivas; sustancia blanca y gris mejor conservadas17

Más EPA y DHA en sangre, más cerebro años después

Lo que lleva cada uno en la sangre cuenta la misma historia, y empieza pronto. En más de dos mil adultos de unos 46 años del estudio Framingham, quienes tenían más EPA y DHA en sus glóbulos rojos tenían un hipocampo más grande y razonaban mejor en pruebas abstractas, y el EPA y el DHA, cada uno por su lado, dieron lo mismo18. En mujeres posmenopáusicas, las que tenían más EPA y DHA tenían, ocho años después, más volumen cerebral y un hipocampo más grande19.

El suplemento cuenta su propia versión. Entre mayores con la memoria y el razonamiento intactos, quienes tomaban aceite de pescado durante el seguimiento conservaron mejores puntuaciones cognitivas, y tomarlo fue de la mano de menos pérdida de volumen en alguna zona del cerebro; las dos cosas, en quienes no llevaban la variante genética APOE420. Son asociaciones, no pruebas de causa, y apuntan al mismo sitio que los ensayos: lo que cuenta es tenerlo en sangre año tras año.

¿Cuánto omega-3 necesita el cerebro?

250 mg de DHA al día para la declaración europea; los ensayos con resultados en adultos sanos usaron entre 0,9 y 2,2 g de omega-3.

Los 250 mg son la cantidad con la que la UE reconoce el efecto sobre el funcionamiento normal del cerebro3. Con un concentrado, una cápsula basta para cubrirlos. La de nuestro Omega 3 Pro lleva 480 mg de EPA y 320 mg de DHA, en forma de triglicérido (rTG), y cada lote pasa la certificación IFOS de pureza. Si las cápsulas grandes se te hacen bola, Omega 3 Pro Mini lleva la mitad en una cápsula más pequeña: dos al día dan lo mismo, 480 mg de EPA y 320 de DHA. Qué mirar en la etiqueta, en cómo elegir el mejor omega-3.

¿Y el pescado? Ayuda, pero fiarlo todo al menú es fiarlo a la semana que tengas, y el cerebro repone cada día con lo que encuentra en la sangre ese día. Una cápsula de un concentrado certificado pone la misma cantidad de EPA y DHA todos los días, con la pureza verificada lote a lote.

Para ir más allá, la pauta de la casa es la de siempre: una cápsula para mantenerte, dos si vas en serio, y de tres para arriba con un médico detrás. Dos cápsulas del Pro son 1,6 g de EPA y DHA. El detalle, en cuántas cápsulas de omega-3 tomar al día. Y dale meses: el DHA del cerebro se renueva despacio5, y los ensayos de memoria duraron unos seis meses1415.

Si quieres saber de dónde partes, el test de seis preguntas te dice en dos minutos si tu cuerpo está en condiciones de cerrar bien una inflamación.

Tu cerebro lleva toda la vida reponiendo su DHA, miligramo a miligramo. Lo único que decides tú es si lo encuentra en la sangre cuando va a buscarlo.

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Preguntas frecuentes

¿Sirve el omega-3 para el cerebro de los adultos?

Sí. El cerebro adulto repone su DHA toda la vida, a razón de unos 3,8 mg al día que capta de la sangre. La Unión Europea reconoce que el DHA contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro con 250 mg al día, y en adultos sanos, jóvenes y mayores, entre 0,9 y 2,2 g diarios de omega-3 durante unos seis meses mejoraron la memoria o las funciones ejecutivas frente a placebo.

¿El omega-3 oxigena el cerebro?

No es esa su función. El oxígeno lo transporta la hemoglobina de la sangre. El papel del DHA en el cerebro es otro: forma parte de la membrana de las neuronas y es la materia prima de señales que regulan la comunicación entre neuronas y cierran la inflamación del propio cerebro.

¿El omega-3 sirve para los nervios?

Para el sistema nervioso en sentido literal, sí: el DHA forma parte de la membrana de las neuronas, y la Unión Europea reconoce que contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro y al mantenimiento de la visión en condiciones normales, con 250 mg al día. Si por nervios se entiende ansiedad, al juntar ensayos los grupos que tomaban omega-3 acabaron con síntomas más bajos que los de control; no sustituye a ningún tratamiento, y eso se habla con el médico.

¿Para qué sirve el omega-3 de 1000 mg?

Depende de lo que lleve dentro. Esos 1.000 mg suelen ser el peso del aceite de la cápsula, no la suma de EPA y DHA, que es lo que cuenta. Para el cerebro, mira los miligramos de DHA en la etiqueta: la declaración europea se basa en 250 mg de DHA al día, y con un concentrado basta una cápsula.

¿Qué enfermedades cura el omega 3, 6 y 9?

Ninguna: ni esa mezcla ni ningún complemento alimenticio curan enfermedades. Para el cerebro, además, lo que cuenta es el DHA ya formado. Si el omega-3 de la mezcla es vegetal, el cuerpo lo convierte en DHA en cantidades muy pequeñas; el omega-6 ya sobra en la dieta actual, y el omega-9 no es esencial porque el cuerpo lo fabrica.

Referencias

  1. Guemez-Gamboa A, Nguyen LN, Yang H, et al. Inactivating mutations in MFSD2A, required for omega-3 fatty acid transport in brain, cause a lethal microcephaly syndrome. Nat Genet, 2015;47(7):809-13.
  2. Bazinet RP, Layé S. Polyunsaturated fatty acids and their metabolites in brain function and disease. Nat Rev Neurosci, 2014;15(12):771-85.
  3. Reglamento (UE) n.º 432/2012 de la Comisión, de 16 de mayo de 2012, por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños. DOUE L 136, 25.5.2012, p. 1-40. Anexo: ácido docosahexaenoico (DHA).
  4. Alakbarzade V, Hameed A, Quek DQY, et al. A partially inactivating mutation in the sodium-dependent lysophosphatidylcholine transporter MFSD2A causes a non-lethal microcephaly syndrome. Nat Genet, 2015;47(7):814-7.
  5. Umhau JC, Zhou W, Carson RE, et al. Imaging incorporation of circulating docosahexaenoic acid into the human brain using positron emission tomography. J Lipid Res, 2009;50(7):1259-68.
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  7. Su KP, Tseng PT, Lin PY, et al. Association of Use of Omega-3 Polyunsaturated Fatty Acids With Changes in Severity of Anxiety Symptoms: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Netw Open, 2018;1(5):e182327.
  8. De Maeyer RPH, van de Merwe RC, Louie R, et al. Blocking elevated p38 MAPK restores efferocytosis and inflammatory resolution in the elderly. Nat Immunol, 2020;21(6):615-25.
  9. Wang X, Zhu M, Hjorth E, et al. Resolution of inflammation is altered in Alzheimer’s disease. Alzheimers Dement, 2015;11(1):40-50.e1-2.
  10. Zhu M, Wang X, Hjorth E, et al. Pro-Resolving Lipid Mediators Improve Neuronal Survival and Increase Aβ42 Phagocytosis. Mol Neurobiol, 2016;53(4):2733-49.
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✔️ Revisión médica

Este artículo ha sido revisado por el Dr. Jorge Oseguera Anguiano, médico especialista en Medicina Funcional, para garantizar el rigor de su contenido.

Retrato de Toni Villar, fundador de Vibefarma

Toni Villar

Fundador de Vibefarma. Especialista en omega-3, SPMs (mediadores pro-resolutivos) y resolución de la inflamación. Trabajo el concepto de coherencia biológica: darle al cuerpo lo que necesita para recuperar su capacidad innata de resolver y sanar. Divulgo sobre nutrición celular basada en evidencia científica. ¿Nos sigues?