EL PROTOCOLO
Sin sustrato no hay resolución. Sin señal no hay cierre. El pack te da los dos.
En corto: en los ensayos, a quien toma omega-3 marino (EPA y DHA) le bajan los triglicéridos. Es lo sólido, y es lo único que la UE reconoce al EPA y al DHA sobre las grasas en sangre: que contribuyen a mantener unos niveles normales de triglicéridos, desde 2 g al día. El colesterol LDL es otra historia: en los ensayos el EPA lo baja muy poco y el DHA tiende a subirlo, aunque agrandando las partículas que lo transportan. El que sí mejora es el colesterol no-HDL —tu total menos el HDL—. Abajo, tres cuentas para tu propia analítica.
Habrás leído mil veces que el omega-3 baja el colesterol malo. Los estudios dicen otra cosa, más útil con la analítica delante.
Contenido
El colesterol viaja repartido en varias partículas y la analítica mide cuánto lleva cada una. Por eso el omega-3 mueve unas casillas y no otras.
| Lo que ves | Qué es |
|---|---|
| Colesterol total | Todo el colesterol que llevas en sangre, sumado sin distinguir partículas. |
| Colesterol LDL | El que reparte colesterol a los tejidos. El marcador clásico. |
| Colesterol HDL | El que recoge el sobrante y lo devuelve al hígado. |
| Triglicéridos | No son colesterol: grasa de reserva circulando. |
Falta el que más resume, y muchos informes no lo imprimen: el colesterol no-HDL, tu total menos el HDL. Es una resta, y la haces tú más abajo. Y quédate con esto: dentro del LDL hay partículas grandes y esponjosas y otras pequeñas y densas, y esa casilla las cuenta juntas.
Es el efecto mejor documentado del omega-3 marino. El mayor análisis de dosis y respuesta que hemos encontrado juntó noventa ensayos aleatorizados: a más EPA+DHA al día, más bajaban los triglicéridos, sobre todo en quien partía con las grasas en sangre altas o con sobrepeso y tomaba más de 2 g al día.[1]
El dato regulatorio: la UE solo autoriza una declaración sobre EPA/DHA y grasas en sangre: «El DHA y el EPA contribuyen a mantener unos niveles normales de triglicéridos en la sangre», con 2 g diarios combinados (Reglamento UE 432/2012).[2] Ninguna declaración autorizada relaciona el EPA o el DHA con el colesterol.
Lleva más de una década medido. Una revisión que comparó EPA y DHA cara a cara vio que el DHA subía el LDL en siete de cada diez grupos que tomaron solo DHA, y en los de solo EPA en ninguno.[3] Y la curva del LDL frente a la dosis tiene forma de J, no la recta de los triglicéridos.[1]
Lo que casi nunca se cuenta es qué LDL sube: el DHA agranda las partículas. Seis semanas de DHA puro —4 g diarios de DHA aislado, muy por encima de lo que lleva un bote— subieron el LDL y agrandaron a la vez sus partículas; el EPA no movió ninguna de las dos.[4] ¿Importa el tamaño? En una población danesa de casi cuarenta mil personas, el colesterol de las partículas pequeñas y densas acompañaba a más ictus isquémico; el de las grandes, no.[5] Es lo observado en una población, no un experimento.
Igual que los triglicéridos: en ese análisis fueron los dos únicos que seguían la dosis en línea recta.[1]
Nuestra lectura (esto ya no son los estudios, somos nosotros). Si empiezas esperando ver bajar el LDL, es fácil que te lleves un chasco y abandones algo que sí estaba haciendo, solo que en otra casilla. Nosotros miramos los triglicéridos y el no-HDL. Y si tu LDL ha subido, enséñale la analítica entera a tu médico.
Con tu colesterol total, tu HDL y tus triglicéridos salen tres cuentas más, en un minuto. No diagnostican nada y no sustituyen a tu médico, que es quien fija tu objetivo según tu riesgo. Pero orientan, y orientan bien: te sacan de mirar una sola casilla.
Antes de dividir, mira las unidades: las cifras de abajo están en mg/dL, que es lo que dan las analíticas en España. Si tu informe viene en mmol/L, los cocientes no salen.
Colesterol total menos HDL. Lo que queda es todo el colesterol que puede depositarse en la pared de una arteria, no solo el LDL. Por eso resume mejor la foto.
Es la única de las tres con objetivo puesto por una guía, y depende de tu riesgo: la guía europea de lípidos lo sitúa en menos de 130 mg/dL si tu riesgo es moderado, menos de 100 si es alto y menos de 85 si es muy alto.[9] Para recordarlo: son unos 30 puntos por encima del objetivo de LDL que te hayan puesto. En qué casilla estás lo decide tu médico, con tu edad, tu tensión, si fumas y tus antecedentes.
Divide tu colesterol total entre tu HDL. Dos personas con el mismo total están en sitios distintos si una tiene el HDL alto y la otra bajo: el cociente dice qué parte va en las partículas que recogen. Una revisión española de cocientes lipídicos fija el objetivo en prevención por debajo de 4,5 en hombres y de 4 en mujeres.[10]
Y aquí va la trampa, porque este es el que más engaña: un HDL muy alto deja el cociente bonito aunque el colesterol que se deposita siga alto. Con un total de 240 y un HDL de 80 sale un 3, que parece estupendo — pero tu no-HDL es 160, por encima del objetivo en casi cualquier categoría de riesgo. Por eso este no se mira solo.
Divide tus triglicéridos entre tu HDL. Saber si tus partículas LDL son grandes o pequeñas y densas pide una técnica que no está en una analítica normal, pero hay atajo: este cociente es de lo mejor que tienes para adivinarlo.
Este cociente responde a dos preguntas distintas y conviene no mezclarlas. Para el tamaño de partícula, que es lo que nos ocupa aquí, el corte medido es 3,8: por encima suelen predominar las pequeñas y densas.[6] Y como señal de resistencia a la insulina, que es otra cosa, una revisión reciente lo sitúa más abajo, en torno a 2,5 en mujeres y 2,8 en hombres.[11] Ninguno es una diana: cambian con el sexo y con el origen.
Nuestra lectura. No diagnostican nada: te sacan de mirar una sola casilla. Apúntalas hoy y repítelas con la siguiente analítica. Si alguna te llama la atención, ya llevas a tu médico algo mejor que «me sale el colesterol un poco alto».
| Cifra | Qué es exactamente |
|---|---|
| 250 mg/día | Condición de uso de la declaración de la UE sobre función cardíaca normal.[2] |
| 2 g/día | Condición de uso de la declaración de la UE sobre triglicéridos,[2] y umbral desde el que el efecto se ve mejor.[1] |
| Más de 3 g/día | Con supervisión de un médico o especialista. |
A partir de 3 g diarios de EPA+DHA, con supervisión de un médico o especialista. Y si ves cifras más altas en un ensayo, ahí se habla de dosis de investigación, no de una pauta.
Lo que cuenta son los gramos de EPA+DHA, no las cápsulas: las equivalencias, en cuántas cápsulas tomar al día. Por encima de 3 g, con supervisión de un médico o especialista.
Aquí es donde más gente se rinde antes de tiempo. El EPA y el DHA se incorporan despacio a las membranas celulares: por eso se propuso el Índice Omega-3, que mide su porcentaje en el glóbulo rojo y refleja meses de ingesta, no lo de ayer.[7] Si empiezas hoy, la analítica que toca comparar es la de tres o cuatro meses después.
El omega-3 vegetal es ALA: tu cuerpo tiene que convertirlo, y solo una pequeña parte acaba en EPA y menos todavía en DHA.[8] Y aquí la ironía, en un artículo sobre colesterol: la única declaración autorizada en la UE que relaciona un omega-3 con el colesterol es la del ALA («el ácido alfa-linolénico contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo», 2 g diarios), no la del EPA/DHA.[2] Cada uno hace lo suyo: no esperes que el lino te dé EPA y DHA, ni que el aceite de pescado te baje el LDL.
No es una decisión tuya ni de un artículo. Si tomas estatinas, anticoagulantes o antiagregantes, habla con tu médico antes de añadir nada; los matices, en contraindicaciones del omega-3.
Qué no significa esto. Un complemento alimenticio no trata, previene ni cura ninguna enfermedad. Aquí se habla de casillas de una analítica, no de enfermedades, y nada de lo que leas sustituye a tu médico.
Dos botes de «1.000 mg de omega-3» pueden dejarte cantidades muy distintas: esa cifra suele ser el aceite total, y la parte que es EPA y DHA cambia mucho de un aceite a otro. Da la vuelta al bote y suma los miligramos de EPA y DHA: ese es el primer filtro. El segundo es quién lo ha comprobado — la certificación IFOS es una auditoría independiente lote a lote, con resultado público.
El Omega 3 Pro pasa los dos filtros: 800 mg de EPA+DHA por cápsula, en forma de triglicérido reesterificado, y certificación IFOS verificable lote a lote. Es el criterio que te recomendamos aplicar mires la marca que mires — ver Omega 3 Pro →
★★★★★ 4,9 · 533 reseñas
Para situarlo en su marco: el test de 6 preguntas y qué son los SPMs.
No como suele contarse. En los ensayos baja los triglicéridos y el colesterol no-HDL, pero sobre el LDL el efecto es mínimo o ligeramente al alza: el EPA lo baja muy poco y el DHA tiende a subirlo. La única declaración autorizada en la UE para EPA y DHA es la de los triglicéridos, desde 2 g diarios.
Lo primero, enseñarle la analítica entera a tu médico: un número suelto no se interpreta solo. Lo segundo, ponerlo en contexto: en los ensayos la subida asociada al DHA va con partículas LDL más grandes, y en los estudios de población es la fracción pequeña y densa la que acompaña al riesgo. Mirar además el no-HDL y el cociente triglicéridos/HDL da una foto más completa.
Es tu colesterol total menos tu HDL, una resta que puedes hacer con la analítica delante. Reúne todas las partículas que pueden depositarse en la pared de una arteria, no solo el LDL, y en los ensayos es —junto con los triglicéridos— el otro valor que baja proporcionalmente a la dosis de EPA+DHA. La guía europea de lípidos le pone objetivo según el riesgo: menos de 130 mg/dL en riesgo moderado, menos de 100 en riesgo alto y menos de 85 en riesgo muy alto. En qué casilla estás lo decide tu médico.
Dos gramos diarios de EPA+DHA combinados: es la condición de uso de la declaración de la UE y el umbral desde el que el efecto se ve mejor. Por encima de 3 g, con supervisión de un médico o especialista.
Fuente de las referencias científicas: PubMed. Este artículo es información divulgativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no son sustitutivos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable, y no tienen la propiedad de prevenir, tratar ni curar ninguna enfermedad.
✔️ Revisión médica
Este artículo ha sido revisado por el Dr. Jorge Oseguera Anguiano, médico especialista en Medicina Funcional y Pro-resolutiva, para garantizar el rigor de su contenido.
Fundador de Vibefarma. Especialista en omega-3, SPMs (mediadores pro-resolutivos) y resolución de la inflamación. Trabajo el concepto de coherencia biológica: darle al cuerpo lo que necesita para recuperar su capacidad innata de resolver y sanar. Divulgo sobre nutrición celular basada en evidencia científica. ¿Nos sigues?
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