EL PROTOCOLO
Sin sustrato no hay resolución. Sin señal no hay cierre. El pack te da los dos.
En corto: el perro necesita EPA y DHA de origen marino: apenas los saca del omega-3 de las plantas, y el poco que lleva el pienso se oxida pronto. La pauta de Carlos Alberto Gutiérrez, veterinario, es de 25 a 40 mg de EPA por kilo y día, de por vida en el perro sano y, en el enfermo, a diario un mínimo de 30 a 45 días. En perlas, sale más o menos una Omega 3 Pro Mini por cada 10 kilos. Se empieza con poco, y no se da a perros con problemas de coagulación.
Este artículo es de Carlos Alberto Gutiérrez, veterinario de nutricionistadeperros.com. Plantea una nutrición real para el perro, con alimento fresco, y dentro de ella se apoya en los complementos: el omega-3 es uno de ellos. Te lo cuenta él en el vídeo, y debajo lo tienes por escrito, con los estudios en perros que lo respaldan.
Contenido
Es la materia prima con la que el cuerpo del perro fabrica las señales que cierran una inflamación.
El cierre de una inflamación es un programa activo del cuerpo, y las señales que lo ordenan —resolvinas y protectinas— se fabrican a partir del omega-31. El EPA y el DHA no son un antiinflamatorio que apaga el fuego desde fuera: son el material con el que el cuerpo lo cierra. Lo explicamos en qué son los SPM.
Y pasa en perros. Después de una hora de rastreo, unos basset encendieron la inflamación —la señal que la arranca subió a la hora—, y mientras se apagaba, subía la resolvina D1, una de esas señales de cierre, con su pico a las seis horas2.
Los dos tienen su papel. Con el EPA y con el DHA fabrica el cuerpo sus resolvinas1. La pauta de Carlos se mide en EPA, y el DHA es el que más se queda en la membrana de los glóbulos rojos cuando un perro toma aceite de pescado3.
El dato: en el Dog Aging Project, que sigue a más de 40.000 perros en Estados Unidos, la mitad toma algún suplemento, y el más usado es el omega-3: el 57 % de los que toman alguno (Am J Vet Res, 2026)4.
Sí. Carlos lo ve sobre todo en cuatro frentes —la piel, el corazón, la vejez y el digestivo—, y en los cuatro hay estudios en perros.
La piel. Para Carlos, es la señal más típica de que le falta omega-3: piel reseca, escamosa, con caspa. En su clínica lo ve a menudo, y la inmensa mayoría de los perros que le llegan comen pienso. En perros con dermatitis atópica, con 50 mg de EPA y 35 de DHA por kilo al día la piel mejoró en diez semanas, y sin ellos, no5. En otros que tomaban ciclosporina, con un suplemento de omega-3 su veterinario pudo bajar la dosis del fármaco de 4,1 a 2,6 mg por kilo, frente a un descenso mínimo sin él6.
Él lo conoce de primera mano: a finales de los noventa participó en estudios de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) sobre las dietas ricas en omega-3 que promovía Eukanuba y su efecto en la piel. Para Carlos, prácticamente todo perro con problemas de piel debería recibir omega-3. Y en Madrid, con un clima tan seco, tiene muchos pacientes así: «Al cambiar de una dieta altamente procesada a una con base en alimentos frescos y naturales, rica en distintas fuentes de omega-3, y un complemento de omega-3 de calidad, el cambio es espectacular en pocas semanas, incluso días, en muchos casos».
El corazón. La referencia es la Dra. Lisa Freeman, de la Universidad de Tufts, pionera del omega-3 en perros cardiacos. Ella atribuye su efecto a su papel en la inflamación, a que frena las arritmias y a su efecto en el metabolismo energético del miocardio, lo que ayuda a evitar la caquexia cardiaca: la gran pérdida de peso del perro con insuficiencia7. En su ensayo, los perros con insuficiencia cardiaca tenían menos EPA y DHA en sangre que los sanos, y más de la mitad estaban caquécticos; con aceite de pescado, la caquexia mejoró frente a placebo8. Y en bóxers con arritmias, seis semanas de aceite de pescado bajaron las extrasístoles de 397 a 162 al día, mientras que el aceite de lino no las movió9.
La vejez. Con los años llegan los problemas de memoria, la demencia senil del perro. «Los omega-3 han resultado ser parte fundamental de la corteza cerebral», recuerda Carlos. Al juntar los trabajos en perros y gatos mayores, el omega-3 mostró beneficios en la función cognitiva, sobre todo a dosis altas10.
El digestivo. En la enfermedad inflamatoria intestinal y en otras enfermedades digestivas inflamatorias o inmunomediadas, Carlos lo usa por su papel sobre los mediadores de la inflamación. Lo medido en perros va en esa línea: los que tienen una enteropatía llegan con menos EPA en sangre que los sanos11. Es el frente con menos ensayos, y donde más pesa su experiencia de clínica.
De 25 a 40 mg de EPA por kilo de peso y día. Es la pauta de Carlos. En perlas, sale más o menos una Omega 3 Pro Mini por cada 10 kilos de peso.
Está en el mismo rango que los ensayos en perros: entre 27 y 54 mg de EPA por kilo en los de corazón, y hasta 50 en los de piel512.
Contar miligramos de EPA y DHA confunde, así que lo pasamos a perlas, con las dos que vendemos: Omega 3 Pro, con 480 mg de EPA por perla, y Omega 3 Pro Mini, con la mitad —240 mg— en una perla más pequeña. Con las dos se ajusta bien al peso, sin partir perlas:
| Peso del perro | Al día | EPA al día |
|---|---|---|
| Menos de 5 kg | 1 Omega 3 Pro Mini cada dos días | 120 mg de media |
| De 5 a 9 kg | 1 Omega 3 Pro Mini | 240 mg |
| De 10 a 19 kg | 1 Omega 3 Pro (o 2 Mini) | 480 mg |
| De 20 a 29 kg | 1 Omega 3 Pro + 1 Mini | 720 mg |
| De 30 a 39 kg | 2 Omega 3 Pro | 960 mg |
| De 40 a 49 kg | 2 Omega 3 Pro + 1 Mini | 1.200 mg |
| De 50 a 59 kg | 3 Omega 3 Pro | 1.440 mg |
A partir de los 60 kilos, una Mini más por cada 10. «No te preocupes si das un poco de más: estás usando alimentos, no fármacos», dice Carlos. Lo que sí pide es empezar con poco y subir poco a poco hasta lo que le toca por su peso. Más abajo, por qué.
No. El poco omega-3 que lleva el pienso se oxida pronto y llega con mucho más omega-6: es omega-3 de etiqueta, el que pone el saco y no llega entero al cuenco.
Para Carlos, el pienso —la croqueta— es un alimento ultraprocesado: una bola seca, súper industrializada, que no se echa a perder. «Alimentar a un perro con estos piensos, por muy premium o súper premium que sean, no tiene nada de sano. ¿Alimentarías así a tu hijo?»
Le fallan dos cosas:
El dato: en pienso recubierto de aceite y guardado 15 meses a temperatura ambiente, el EPA cayó de media un 98,7 % y el DHA un 77,9 % (J Anim Sci, 2026)14.
Por eso un «omega 3 y 6» no tiene sentido: el omega-6 es justo lo que desequilibra la cuenta. La propuesta de Carlos es la contraria: nutrición real, con alimento fresco, y el omega-3 como complemento dentro de ella.
Sí, y es lo que Carlos recomienda: en su clínica usan omega-3 de uso humano con certificado IFOS.
Su razón: «Los omega-3 de uso veterinario, en general, dejan mucho que desear: pobre concentración, baja pureza, origen vegetal». Cuando se analizaron once aceites de pescado para perros, los miligramos de EPA y DHA variaban mucho de uno a otro, y en seis casos no llegaban a lo que prometía la etiqueta15.
«En mi clínica recomendamos de uso humano, que tenga certificado IFOS: bien vale la pena la inversión, la diferencia es abismal.» Qué mide ese sello lo tienes en por qué un omega-3 debe estar certificado IFOS.
Uno de origen marino, concentrado, en triglicérido y con certificado IFOS: el mismo criterio que para una persona.
Con ese criterio, donde se vende, Carlos recomienda el Omega 3 Pro de Vibefarma: 480 mg de EPA y 320 de DHA por perla, concentrado como mínimo al 85 %, en triglicérido natural (rTG), de pescado pequeño —anchoa, sardina y caballa— y certificado IFOS lote a lote. Para los perros pequeños, y para ajustar la dosis, está el Omega 3 Pro Mini: el mismo aceite, con la mitad por perla (240 mg de EPA y 160 de DHA) y en una perla más pequeña.
¿Y tú? Si el omega-3 de casa lo compartes con él, el test de seis preguntas te da en dos minutos una foto de tu equilibrio de base.
★★★★★ 4,9 · 533 reseñas
A diario y a cualquier hora, solo o con un poco de proteína animal: de por vida en el perro sano, y en el enfermo, según Carlos, un mínimo de 30 a 45 días seguidos para ver el efecto.
En el perro sano lo usa para darle más calidad de vida, incluso desde joven, «como lo hace mucha gente en su propia persona». Y en el enfermo, en sus palabras, «queremos destacar que las dos virtudes principales son: desinflamatoria y antioxidante».
Es lo que Carlos ve en la clínica, y encaja con lo medido. En un perro que toma aceite de pescado, el omega-3 de sus glóbulos rojos sube ya la primera semana, llega a su techo hacia la octava y, si se retira, va bajando despacio3. Y en los bóxers, las arritmias bajaron en seis semanas9.
«El olor para nosotros puede ser poco agradable, pero en general a los perros les gusta ese olor a pescado.» Se lo puedes dar a cualquier hora del día, o acompañado de un poco de proteína animal si no la tiene contraindicada. La inmensa mayoría lo toma muy bien.
Y siempre igual: empieza con poco y sube poco a poco.
Una clara: no se da a perros con problemas de coagulación. El efecto adverso más común es una diarrea leve, y se evita empezando con poco.
La diarrea. Es el efecto adverso más común, y no es peligrosa: es una diarrea osmótica, la reacción del intestino a un aceite fuerte al que no está acostumbrado. Por eso Carlos empieza siempre con una cantidad mínima y observa; si no hay diarrea, sube poco a poco. Si aparece, se suspende y se vuelve a intentar más adelante con una cantidad aún menor. Los efectos digestivos figuran en la revisión de efectos adversos del omega-3 en perros y gatos17.
La coagulación. En perros con problemas para coagular —la enfermedad de von Willebrand, un hemangiosarcoma— Carlos lo evita a toda costa. El aceite de pescado puede alterar la función de las plaquetas17, y en un perro que ya sangra con facilidad no merece la pena el riesgo. Si tu perro toma medicación, llévaselo a tu veterinario.
Fuera de eso, para Carlos el omega-3 es un complemento «universal».
Si tienes dudas con tu perro, Carlos y sus veterinarios expertos en nutrición canina están en nutricionistadeperros.com. Y si este artículo te ha servido, compártelo: así más gente que quiere a sus perros conoce a Carlos y lo que el omega-3 puede hacer por ellos.
La pauta del veterinario Carlos Alberto Gutiérrez es de 25 a 40 mg de EPA por kilo de peso al día. En perlas, sale más o menos una Omega 3 Pro Mini (240 mg de EPA) por cada 10 kilos: una Mini hasta los 10 kilos, un Omega 3 Pro (480 mg, lo mismo que dos Mini) entre 10 y 20, y a partir de ahí una Mini más por cada 10 kilos. Con menos de 5 kilos, una Mini cada dos días. Se empieza con poco y se sube poco a poco.
Entre 500 y 800 mg de EPA al día, con la pauta de 25 a 40 mg por kilo. En perlas, un Omega 3 Pro y un Omega 3 Pro Mini al día: 720 mg de EPA.
Sí. El veterinario Carlos Alberto Gutiérrez recomienda en su clínica omega-3 de uso humano con certificado IFOS, porque los de uso veterinario suelen tener poca concentración, poca pureza y origen vegetal. Tiene que ser de origen marino: el perro apenas convierte el omega-3 de las plantas en DHA.
Lo que suele hacer falta es el omega-3. El pienso ya trae mucho más omega-6 que omega-3, por los cereales y por los animales criados con grano, así que un producto «omega 3 y 6» vuelve a cargar la balanza del mismo lado. Lo que se suma es omega-3 de origen marino.
Sí, es el efecto adverso más común, y no es peligrosa: es una diarrea osmótica, la reacción del intestino a un aceite nuevo. Se evita empezando con una cantidad mínima y subiendo poco a poco. Si aparece, se suspende y se vuelve a probar más adelante con menos.
Los que tienen problemas de coagulación, como la enfermedad de von Willebrand o un hemangiosarcoma: el aceite de pescado puede alterar la función de las plaquetas. Si tu perro toma medicación, llévaselo a tu veterinario antes de empezar.
Sobre el autor
Carlos Alberto Gutiérrez es veterinario de nutricionistadeperros.com, donde, con su equipo de veterinarios expertos en nutrición canina, plantea una nutrición real para el perro, con alimento fresco. A finales de los noventa participó en estudios de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) sobre dietas ricas en omega-3 y la piel del perro.
Fundador de Vibefarma. Especialista en omega-3, SPMs (mediadores pro-resolutivos) y resolución de la inflamación. Trabajo el concepto de coherencia biológica: darle al cuerpo lo que necesita para recuperar su capacidad innata de resolver y sanar. Divulgo sobre nutrición celular basada en evidencia científica. ¿Nos sigues?
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