EL PROTOCOLO
Sin sustrato no hay resolución. Sin señal no hay cierre. El pack te da los dos.
En corto: sí, y está más que medido en personas: tanto que la Unión Europea lo reconoce por escrito. El EPA y el DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón con 250 mg al día, y a mantener una tensión arterial normal con 3 g. Se instalan en el propio músculo del corazón (con 1 g diario, un 110 % más en seis meses), el latido se vuelve más pausado y las arterias se dilatan mejor; y al juntar trece ensayos con más de 127.000 personas, quienes los tomaron tuvieron menos infartos. Para que tu corazón los tenga, tienen que entrar cada día.
Contenido
Sí. Está más que medido en personas, y es tan sólido que la Unión Europea lo reconoce por escrito: el EPA y el DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón, con 250 mg al día.
Lo dice el reglamento europeo de declaraciones de salud, con estas palabras: «los ácidos eicosapentaenoico y docosahexaenoico contribuyen al funcionamiento normal del corazón». Y pone una condición: el efecto se obtiene con 250 mg diarios de los dos juntos1.
Y se nota en el latido. Con aceite de pescado, el pulso bajó 1,6 latidos por minuto frente a placebo, y 2,5 en quien partía con el pulso más alto o lo tomó doce semanas o más2. Es la señal de que el EPA y el DHA cambian cómo trabaja el corazón.
Se instala en las membranas del propio corazón, y desde ahí el cuerpo lo usa como material para fabricar sus señales.
No es una forma de hablar. En personas a las que se les tomó una pequeña muestra del músculo del corazón, cuanto más EPA y DHA había en sus glóbulos rojos, más había en su corazón3.
El dato: con 1 g diario de omega-3 durante seis meses, el EPA y el DHA del propio músculo del corazón subieron un 110 % (Circulation, 2004)3.
Yo lo llamo la ventana del corazón: el glóbulo rojo. Un análisis de sangre te dice cuánto EPA y DHA tiene tu corazón sin tocarlo.
Esa medida tiene nombre, el Índice Omega-3 —el porcentaje de EPA y DHA en la membrana del glóbulo rojo—, y nació como marcador de riesgo coronario: por encima del 8 %, la franja de menos riesgo; por debajo del 4 %, la de más4. Con datos de diez poblaciones, sus autores estimaron que pasar del 4 % al 8 % va con un 30 % menos de riesgo de morir por enfermedad coronaria5. Es una categoría de riesgo, no un diagnóstico.
El EPA y el DHA no hacen lo mismo ahí dentro, y por eso cuentan los dos.
El DHA es el que movió el pulso y la tensión cuando se compararon cara a cara: con DHA purificado bajaron los dos a lo largo de las 24 horas; con EPA purificado, ninguno6.
El EPA tiene su propio trabajo: es la materia prima de las resolvinas de la serie E. Al tomarlo, su precursor en sangre se multiplicó por cinco; con DHA, los precursores de sus propias señales, por tres7.
Esas señales —resolvinas y protectinas— son las que ordenan cerrar una inflamación cuando ya ha cumplido, y el cuerpo las fabrica a partir del omega-38. Por eso digo siempre que el omega-3 no es un antiinflamatorio: es el material. Qué son y cómo trabajan lo tienes en qué son los SPMs.
En los ensayos, la tensión bajó con la cantidad suficiente. Lo que la Unión Europea reconoce es que el DHA y el EPA contribuyen a mantener una tensión arterial normal, con 3 g al día.
Es la segunda declaración autorizada del omega-3 que toca al corazón, y su condición es más alta que la primera1. Coincide con lo que salió al juntar 71 de ellos: la sistólica —la alta— bajó unos 2,6 mmHg de media con 2 a 3 g diarios, y más en quien partía con la tensión alta9. Con 4 g de DHA purificado llegó a bajar 5,8/3,3 mmHg en las 24 horas6.
Esas cantidades van por encima de lo que se toma a diario: a partir de 3 g diarios, con supervisión de un médico o especialista.
¿Y si ya tienes la tensión alta? Puedes tomarlo: no está entre las contraindicaciones del omega-3. Pero llévale a tu médico lo que vas a tomar, que es quien sigue tu tensión, y más si tomas medicación para ella. Los matices de medicación los tienes en contraindicaciones del omega-3.
Sí en lo que se puede medir: con omega-3, la arteria se dilata mejor cuando la sangre pide paso.
Se mide con una ecografía del brazo. Un manguito corta el riego unos minutos y, al soltarlo, la arteria tiene que abrirse para dejar pasar la sangre que llega de golpe. Esa capacidad depende de su capa interna, el endotelio. Frente a placebo, el omega-3 la mejoró 2,3 puntos10.
Dentro de la pared de la arteria también cuenta el cierre. En placas de arterias carótidas humanas, las zonas más frágiles tenían menos señales de cierre —sobre todo resolvina D1— frente a las que encienden la inflamación11. Yo lo leo así: una inflamación que no termina de cerrarse, justo donde más importa. Lo contamos con calma en por qué hay inflamaciones que nunca terminan de cerrar.
| Qué se midió en personas | Qué cambió | Con cuánto |
|---|---|---|
| Pulso | 1,6 latidos por minuto menos; 2,5 si partía más alto2 | Aceite de pescado, frente a placebo |
| EPA y DHA en el músculo del corazón | Un 110 % más3 | 1 g al día, 6 meses |
| Tensión sistólica | Unos 2,6 mmHg menos9 | 2 a 3 g al día de EPA y DHA |
| Dilatación de la arteria | 2,3 puntos más10 | De 0,45 a 4,5 g al día |
| Precursores de las señales de cierre, en sangre | Por cinco con EPA; por tres con DHA7 | 3 g al día, 10 semanas |
Que, medido en más de 127.000 personas, quienes tomaron omega-3 marino tuvieron menos infartos, y los eventos cardiovasculares bajaban más cuanto mayor era la cantidad.
Al juntar trece ensayos, y aun dejando fuera el del EPA purificado, quienes lo tomaban tuvieron un 8 % menos de infartos y un 7 % menos de muertes cardiovasculares. Cuanta más cantidad, más bajaban los eventos cardiovasculares12.
En VITAL, con 1 g diario en personas sin enfermedad del corazón, el objetivo principal —infarto, ictus y muerte cardiovascular sumados— no se distinguió del grupo que no lo tomaba. Los infartos, que eran un objetivo secundario, bajaron un 28 %13.
Con 4 g diarios de EPA purificado de prescripción, en personas con enfermedad cardiovascular o diabetes, triglicéridos altos y ya en tratamiento con estatinas, los eventos cardiovasculares se quedaron en el 17,2 %, frente al 22 % del grupo placebo14. Ahí era EPA solo: el EPA, otra vez, con peso propio.
Esas dosis de prescripción traen su letra pequeña —algo más de fibrilación auricular, un latido irregular14—, y lo que pasa a la cantidad de un complemento lo tienes en contraindicaciones del omega-3. El colesterol y los triglicéridos tienen su propio artículo: omega-3 y colesterol.
250 mg diarios de EPA y DHA: es la cantidad con la que la Unión Europea reconoce que contribuyen al funcionamiento normal del corazón.
Para la tensión arterial, la condición sube a 3 g1.
| Cantidad diaria de EPA y DHA | Qué es |
|---|---|
| 250 mg | Condición de la declaración europea sobre el funcionamiento normal del corazón1 |
| 3 g | Condición de la declaración europea sobre la tensión arterial normal1 |
| A partir de 3 g | Con supervisión de un médico o especialista |
Pero la cifra que cuenta de verdad es la que acaba en tus membranas, y ahí el pescado de la semana no suele llegar. España está en la franja moderada, con un Índice Omega-3 medio del 6,55 %: por debajo del 8 %15. Y el 83 % de la población no llega a lo recomendado en EPA y DHA16.
La cantidad manda. En gente que comía poco pescado, con 300 mg diarios —lo que lleva una ración de atún claro en lata— el índice se quedó de media en el 6 %, y nadie que tomara 600 mg o menos llegó al 8 %. Con 1,8 g se acercó al 10 %17. Las membranas, además, tardan meses en asentarse —unos cinco, según ese mismo trabajo—: el índice no se mira a la semana.
El omega-3 de las plantas —lino, chía, nueces— no lo arregla: el cuerpo convierte muy poco en DHA18. Más en por qué tu cuerpo no fabrica el omega-3 que necesita, y las equivalencias en cápsulas, en cuántas cápsulas de omega-3 tomar al día.
Un aceite de pescado concentrado, en triglicérido, purificado y certificado: el corazón necesita EPA y DHA en cantidad y en buen estado.
Concentración. Mira los miligramos de EPA y DHA por cápsula, no los de «aceite de pescado». La referencia para el corazón son 250 mg al día; una cápsula concentrada puede llevar 800.
Forma. El triglicérido es la forma en que estas grasas están en el pescado.
Pureza. Pescado pequeño y un aceite purificado y certificado lote a lote: por qué un omega-3 debe estar certificado IFOS; el resto de criterios, en cómo elegir el mejor omega-3.
Que no repita. Una cápsula entérica se abre pasado el estómago.
Con esos criterios está hecho Omega 3 Pro: 800 mg de EPA y DHA por cápsula (480 de EPA y 320 de DHA), concentrado como mínimo al 85 %, en triglicérido natural (rTG), certificado IFOS lote a lote y en cápsula entérica. Una al día aporta más de tres veces los 250 mg con los que la Unión Europea reconoce el funcionamiento normal del corazón.
Si quieres saber de dónde partes, el test de seis preguntas te da en dos minutos una foto de tu equilibrio de base.
★★★★★ 4,9 · 533 reseñas
No. Al juntar 71 ensayos, con EPA y DHA la tensión quedó por debajo de la del placebo con cualquier cantidad entre 1 y 5 g diarios. Por encima de 3 g el efecto deja de crecer, pero hasta los 5 g sigue por debajo. Si tienes la tensión alta o tomas medicación para ella, cuéntale a tu médico lo que vas a tomar.
Sí. La tensión alta no está entre las contraindicaciones del omega-3. Llévale a tu médico lo que vas a tomar, que es quien sigue tu tensión, y más si tomas medicación para ella, anticoagulantes o antiagregantes.
No como un desatascador. Lo medido en personas es la función de la arteria: con omega-3, su pared se dilata mejor cuando pasa más sangre. Y en las placas más frágiles hay menos señales de cierre, como la resolvina D1, de la familia que el cuerpo fabrica a partir del omega-3.
Cada día y sin saltos: lo que cuenta es lo que se acumula en las membranas, y eso lleva meses. La cantidad de referencia para el funcionamiento normal del corazón son 250 mg diarios de EPA y DHA; para la tensión arterial, 3 g, y a partir de 3 g diarios, con supervisión de un médico o especialista. Con la comida suele sentar mejor.
✔️ Revisión médica
Este artículo ha sido revisado por el Dr. Jorge Oseguera Anguiano, médico especialista en Medicina Funcional, para garantizar el rigor de su contenido.
Fundador de Vibefarma. Especialista en omega-3, SPMs (mediadores pro-resolutivos) y resolución de la inflamación. Trabajo el concepto de coherencia biológica: darle al cuerpo lo que necesita para recuperar su capacidad innata de resolver y sanar. Divulgo sobre nutrición celular basada en evidencia científica. ¿Nos sigues?
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