Omega 3 para niños y adolescentes: ¿para qué sirve, desde qué edad y cuánto?

Omega-3 para niños: su cerebro acumula DHA hasta los 18 años; cuánto según la edad

En corto: el cerebro y la retina de un niño se construyen con DHA —es una de sus piezas estructurales—, y con el EPA su cuerpo fabrica las señales que cierran una inflamación. De los 7 meses a los 2 años, la referencia europea son 100 mg de DHA al día; después, la de un adulto: unos 250 mg de EPA+DHA. En España la mayoría de niños y adolescentes no llega.

¿Para qué sirve el omega-3 en los niños?

Su cerebro y su retina se construyen con DHA: es una de sus piezas estructurales.

El DHA forma parte de las membranas de las neuronas, y el cuerpo lo fabrica en cantidades pequeñas: casi todo tiene que llegar con la comida1. En el ojo es uno de los lípidos principales de los fotorreceptores, las células de la retina que captan la luz2. En la UE, el DHA tiene dos declaraciones autorizadas, pensadas para la población general: contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro y la visión en condiciones normales, y el efecto se obtiene con 250 mg de DHA al día3.

Medido en personas: en escolares británicos de 7 a 9 años que iban algo flojos en lectura, el DHA era apenas el 1,9 % de las grasas de su sangre, y quien tenía menos leía peor y recordaba peor4. Cuando a niños sanos como ellos se les dieron 600 mg de DHA al día, en el conjunto la lectura no se movió, y en los que peor leían, sí; y en el grupo entero, los padres notaron menos problemas de conducta5. El cerebro adulto, en omega-3 para el cerebro y el sistema nervioso.

¿Para qué sirve el EPA en los niños?

Su cuerpo fabrica con el EPA las señales con las que cierra una inflamación cuando ya ha cumplido: las resolvinas de la serie E.

Una de ellas, la resolvina E1, sale del EPA y se ha identificado en plasma humano6. Con el DHA, es la materia prima de toda esa familia —resolvinas, protectinas y maresinas—78: qué son los SPMs. Además, el EPA frena en parte las señales inflamatorias que salen del ácido araquidónico —el omega-6 de las membranas—, y las que fabrica él son más suaves8. Con una dieta que va por 15 de omega-6 por cada 1 de omega-39, ese reparto pesa. Un niño se inflama como un adulto, con cada golpe y cada herida, y cada vez tiene que cerrar.

En bebés sanos de 9 a 12 meses, con un aceite de pescado diario, subió el omega-3 de sus glóbulos rojos y, según los autores, su sistema inmunitario maduró algo más rápido, sin perder capacidad de respuesta10.

¿Para qué sirve el omega-3 en los adolescentes?

Lo mismo, en la etapa en que el cerebro termina su obra. Yo hablo de dos ventanas del DHA:

Primera ventana: cuando el niño se está formando. Del embarazo a los primeros años, el cerebro acumula DHA a un ritmo muy alto, sobre todo hasta los dos años1.

Segunda ventana: la adolescencia. La corteza cerebral sigue cargándose de DHA hasta los 1811, y las zonas que integran la información —las que más tienen que ver con decidir— son las últimas en madurar, pasados los 2012.

Les pongo nombre por una razón: de la primera se habla mucho; de la segunda, casi nadie. Y es la edad en que menos llega: en España, entre los adolescentes es donde más se quedan por debajo de 250 mg de EPA+DHA al día13. En Estados Unidos, que lo ha medido en sangre a escala nacional, el Índice Omega-3 medio —el porcentaje de EPA y DHA en la membrana de los glóbulos rojos— de los chavales de 12 a 19 años es del 3,6 %: por debajo del 4 %, la franja que se considera baja14.

¿Desde qué edad se puede tomar omega-3?

Desde que nace: el DHA forma parte de su alimentación desde el primer día.

La leche materna lleva DHA, y la referencia para un lactante se calca de ella15. En la UE, todas las leches de fórmula para lactantes y de continuación llevan DHA por obligación legal desde 202016. Lo de antes de nacer, en omega-3 en el embarazo y la lactancia.

Con la edad cambian la cantidad y el formato. El paso a la cápsula no lo marca un número de años: lo marca que sepa tragarla. Lo que vale para un omega-3 vale para un omega 3-6-9: lo que cuenta no es que ponga 3 o 3-6-9, sino lo que lleva dentro.

¿Cuánto omega-3 necesita un niño según su edad?

De los 7 meses a los 2 años, 100 mg de DHA al día; de los 2 a los 18, lo mismo que un adulto: unos 250 mg de EPA+DHA, o una o dos raciones de pescado azul a la semana.

Son las referencias de la EFSA; para los 2-18 años no fija una cifra propia y remite a la del adulto17.

Edad Referencia europea De dónde sale
7 a 24 meses 100 mg de DHA al día Pescado en la alimentación complementaria, leche o fórmula con DHA, o un aceite de pescado purificado
2 a 9 años Unos 250 mg de EPA+DHA al día, como un adulto 1-2 raciones de pescado azul pequeño a la semana (sardina, boquerón, caballa, salmón). Nada de pez espada, atún rojo, tiburón ni lucio18
10 a 14 años Unos 250 mg de EPA+DHA al día Igual. Esas cuatro especies, menos de 120 g al mes
15 a 18 años Unos 250 mg de EPA+DHA al día Como un adulto

Entre la leche con DHA y el aceite de pescado, me quedo con el aceite. Un aceite que se toma tal cual no pasa por el calor; una leche que se calienta, sí, y el EPA y el DHA, las grasas más insaturadas de la dieta, son de las que antes se oxidan19. En el extremo, al freír un pescado se puede perder la mayor parte20.

Para un niño que ya traga cápsulas, una de 400 mg de EPA+DHA al día pasa de sobra la referencia. Para un adolescente que traga bien, como la pauta de un adulto en cápsulas: unos 800 mg al día. Si todavía no traga cápsulas, un aceite de pescado líquido. Si tu hijo toma medicación o tiene alergia al pescado, la cantidad y el formato se deciden con su pediatra. En adultos, lo tienes en cuántas cápsulas de omega-3 tomar al día.

¿Le basta con el pescado que come?

No, en la práctica. La mayoría de los niños no come esas raciones, freír puede llevarse buena parte del omega-3, el omega-6 de la dieta le hace la competencia y las especies grandes están limitadas por el mercurio.

El dato: en España, el 83 % de la población de 9 a 75 años no llega a lo recomendado en EPA+DHA (estudio ANIBES, Nutrients, 2023)13.

Sobre el papel, una o dos raciones de pescado azul a la semana cubren la referencia. En la vida real fallan cuatro cosas:

  1. Las raciones. El EPA y el DHA vienen casi solo del pescado y el marisco, y en niños y adolescentes la carne ya ha desplazado al pescado como primera fuente de omega-313.
  2. La sartén. En atún frito se perdió el 70 % del EPA y el 85 % del DHA, y la pieza absorbió el aceite de freír; cocido o al microondas, fue donde menos perdió20.
  3. El omega-6. Con ese 15 a 1, el poco EPA que entra compite en desventaja, y el omega-3 de las plantas —lino, chía, nueces— no lo compensa: el cuerpo convierte muy poco en DHA21. Más en por qué tu cuerpo no fabrica el omega-3 que necesita.
  4. El mercurio. Las especies grandes están limitadas hasta los 14 años; las pequeñas, como la sardina o la caballa, son de bajo mercurio18.

El pescado es la base, pero en la mayoría de los niños no basta: hay que compensarlo con un buen aceite de pescado.

¿Valen las gominolas de omega-3 para niños?

No suelen ser la mejor opción: una gominola tiene que ser pequeña y dulce, y eso deja poco sitio para el EPA y el DHA.

En la etiqueta, mira tres cosas:

  1. Los miligramos de EPA+DHA por unidad. Si cada gominola lleva poco, hacen falta varias, y con ellas su azúcar.
  2. De dónde viene. Si pone ALA, lino o chía, es omega-3 vegetal, y ya hemos visto que el cuerpo convierte muy poco en DHA.
  3. Con qué se endulza. Si lleva polialcoholes —maltitol, xilitol, isomalt— por encima del 10 %, la etiqueta tiene que avisar de que «un consumo excesivo puede producir efectos laxantes»22: buena parte llega al intestino grueso, donde los fermentan sus bacterias23. Y algunos edulcorantes, como la sucralosa, la sacarina o la estevia, cambian la composición de la microbiota24.

Si quieres darle de verdad EPA y DHA, la vía es un buen aceite de pescado.

¿Sirve el omega-3 para el TDAH, el autismo o los niños nerviosos?

No como tratamiento: un complemento alimenticio no trata ninguno de los tres. Lo que sí se repite, medido en sangre, es que los niños con TDAH tienen menos omega-3.

Con el TDAH, la revisión Cochrane parte de ese hecho como ya establecido. Su resultado, con mucha seguridad, es que los síntomas que puntúan los padres no cambian frente a placebo, y, con certeza moderada, que los efectos secundarios son los mismos que con placebo25. En Valencia, los niños con TDAH comían menos pescado que sus compañeros, y ni unos ni otros llegaban a lo recomendado en EPA+DHA26.

Con el autismo, los análisis apuntan a favor, pero con poca solidez27. Y «niños nerviosos» no es un diagnóstico: lo más cercano medido es que, en escolares sanos, quien tenía menos DHA en sangre puntuaba más alto en cambios bruscos de humor según sus padres4. En todos ellos, lo que sí tiene sentido es que lleguen a la cantidad de su edad.

¿Cuál es el mejor omega-3 para niños?

Un aceite de pescado concentrado, en triglicérido, de pescado pequeño, purificado y certificado, en un formato que tu hijo tome cada día.

Concentración. Mira los miligramos de EPA+DHA por toma, no los de «aceite de pescado». Con 1.000 mg de aceite puedes tener 300 mg de lo que importa o casi el triple, y cuanto más concentrado, más pequeña puede ser la cápsula.

Forma. El triglicérido es la forma en que estas grasas están en el pescado.

Pureza. Pescado pequeño —anchoa, sardina, caballa, los de bajo mercurio— y un aceite purificado y certificado lote a lote. Qué mide ese sello: por qué un omega-3 debe estar certificado IFOS; el resto de criterios: cómo elegir el mejor omega-3.

Sin calor y sin regusto. Se toma tal cual, sin pasar por la sartén ni por el cazo. Y si la cápsula es entérica, se abre pasado el estómago y no repite a pescado.

Con esos criterios están hechos nuestros dos omega-3: el mismo aceite, concentrado como mínimo al 85 %, en triglicérido, certificado IFOS y en cápsula entérica sin regusto. Omega 3 Pro Mini lleva 400 mg de EPA+DHA por cápsula (240 + 160) en una cápsula notablemente más pequeña: una al día es nuestra pauta para un niño que ya traga cápsulas. Omega 3 Pro lleva 800 mg (480 + 320): una al día para el adolescente que traga bien, o dos Mini.

¿Y tú? El test de seis preguntas te da en dos minutos una foto de tu equilibrio de base.

Omega 3 Pro de Vibefarma
Omega 3 Pro de Vibefarma
Omega 3 Pro

★★★★★ 4,9 · 533 reseñas

Triglicérido natural (rTG)Cápsula entérica DELASOL®Certificado IFOS™Sello GOEDSin metales pesados
42€ Bote de 60 cápsulas · 480 mg EPA + 320 mg DHA cada una
Ver Omega 3 Pro
Envío gratis desde 50€ · 14 días de devolución · pago seguro · marca española

Preguntas frecuentes

¿Los niños pueden tomar omega-3?

Sí. El DHA forma parte de su alimentación desde que nacen: la leche materna lo lleva y, en la UE, todas las leches de fórmula para lactantes también, por ley desde 2020. Lo que cambia con la edad es la cantidad y el formato: en los primeros meses, con la leche; después, un aceite de pescado líquido mientras no traga cápsulas, y una cápsula pequeña cuando ya sabe tragarla.

¿Cuánto omega-3 necesita un niño de 10 a 12 años?

Lo mismo que un adulto: unos 250 mg de EPA+DHA al día, o una o dos raciones de pescado azul a la semana. En cápsulas, una de 400 mg de EPA+DHA al día la cubre de sobra.

¿Un adolescente puede tomar omega-3?

Sí, y es una etapa en la que importa: la corteza cerebral sigue acumulando DHA hasta los 18 años. Si traga bien las cápsulas, puede tomarlo como un adulto.

¿Desde qué edad se puede tomar omega 3 6 9?

A ninguna edad le hace falta a un niño el omega-6 ni el omega-9 en suplemento: el omega-6 ya le sobra en la dieta y el omega-9 lo fabrica su cuerpo. Lo que suele faltar es el EPA y el DHA.

¿Qué dosis de omega-3 se da a un niño con TDAH?

No hay una dosis de omega-3 para el TDAH, porque un complemento alimenticio no es un tratamiento. La referencia para ese niño es la de su edad. Su tratamiento lo lleva su pediatra o su psiquiatra.

Referencias

  1. Lauritzen L, Brambilla P, Mazzocchi A, et al. DHA Effects in Brain Development and Function. Nutrients, 2016;8(1):6.
  2. SanGiovanni JP, Chew EY. The role of omega-3 long-chain polyunsaturated fatty acids in health and disease of the retina. Prog Retin Eye Res, 2005;24(1):87-138.
  3. Comisión Europea. Reglamento (UE) n.º 432/2012, de 16 de mayo de 2012, por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños. DOUE L 136, 25-5-2012, p. 1-40.
  4. Montgomery P, Burton JR, Sewell RP, Spreckelsen TF, Richardson AJ. Low blood long chain omega-3 fatty acids in UK children are associated with poor cognitive performance and behavior: a cross-sectional analysis from the DOLAB study. PLoS One, 2013;8(6):e66697.
  5. Richardson AJ, Burton JR, Sewell RP, Spreckelsen TF, Montgomery P. Docosahexaenoic acid for reading, cognition and behavior in children aged 7-9 years: a randomized, controlled trial (the DOLAB Study). PLoS One, 2012;7(9):e43909.
  6. Arita M, Bianchini F, Aliberti J, et al. Stereochemical assignment, antiinflammatory properties, and receptor for the omega-3 lipid mediator resolvin E1. J Exp Med, 2005;201(5):713-22.
  7. Serhan CN, Savill J. Resolution of inflammation: the beginning programs the end. Nat Immunol, 2005;6(12):1191-7.
  8. Calder PC. Marine omega-3 fatty acids and inflammatory processes: Effects, mechanisms and clinical relevance. Biochim Biophys Acta, 2015;1851(4):469-84.
  9. Simopoulos AP. Evolutionary aspects of diet, the omega-6/omega-3 ratio and genetic variation: nutritional implications for chronic diseases. Biomed Pharmacother, 2006;60(9):502-7.
  10. Damsgaard CT, Lauritzen L, Kjaer TMR, et al. Fish oil supplementation modulates immune function in healthy infants. J Nutr, 2007;137(4):1031-6.
  11. Carver JD, Benford VJ, Han B, Cantor AB. The relationship between age and the fatty acid composition of cerebral cortex and erythrocytes in human subjects. Brain Res Bull, 2001;56(2):79-85.
  12. Gogtay N, Giedd JN, Lusk L, et al. Dynamic mapping of human cortical development during childhood through early adulthood. Proc Natl Acad Sci USA, 2004;101(21):8174-9.
  13. Redruello-Requejo M, Samaniego-Vaesken ML, Puga AM, et al. Omega-3 and Omega-6 Polyunsaturated Fatty Acid Intakes, Determinants and Dietary Sources in the Spanish Population: Findings from the ANIBES Study. Nutrients, 2023;15(3):562.
  14. Powers CD, Sternberg MR, Mineva EM, et al. Over Half of the United States Population Had an Undesirably Low Omega-3 Index Based on Erythrocyte Membrane Measurements: Results From the Cross-Sectional NHANES From August 2021 to August 2023. Curr Dev Nutr, 2026;10(6):107715.
  15. Gil-Campos M, Dalmau Serra J. Importancia del ácido docosahexaenoico (DHA): funciones y recomendaciones para su ingesta en la infancia. An Pediatr (Barc), 2010;73(3):142.e1-8.
  16. Comisión Europea. Reglamento Delegado (UE) 2016/127, de 25 de septiembre de 2015, que complementa el Reglamento (UE) n.º 609/2013 en lo que respecta a los requisitos específicos de composición e información aplicables a los preparados para lactantes y preparados de continuación, así como a los requisitos de información sobre los alimentos destinados a los lactantes y niños de corta edad. DOUE L 25, 2-2-2016, p. 1-29.
  17. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for fats, including saturated fatty acids, polyunsaturated fatty acids, monounsaturated fatty acids, trans fatty acids, and cholesterol. EFSA Journal, 2010;8(3):1461.
  18. Comité de Alimentación Infantil y Lactancia Materna, Asociación Española de Pediatría. Mercurio en el pescado. Nuevas recomendaciones de consumo de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). AEP, 2019.
  19. Shahidi F, Zhong Y. Lipid oxidation and improving the oxidative stability. Chem Soc Rev, 2010;39(11):4067-79.
  20. Stephen NM, Jeya Shakila R, Jeyasekaran G, Sukumar D. Effect of different types of heat processing on chemical changes in tuna. J Food Sci Technol, 2010;47(2):174-81.
  21. Burdge GC, Calder PC. Conversion of alpha-linolenic acid to longer-chain polyunsaturated fatty acids in human adults. Reprod Nutr Dev, 2005;45(5):581-97.
  22. Parlamento Europeo y Consejo. Reglamento (UE) n.º 1169/2011, de 25 de octubre de 2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor y por el que se modifican los Reglamentos (CE) n.º 1924/2006 y (CE) n.º 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, y por el que se derogan la Directiva 87/250/CEE de la Comisión, la Directiva 90/496/CEE del Consejo, la Directiva 1999/10/CE de la Comisión, la Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, las Directivas 2002/67/CE y 2008/5/CE de la Comisión, y el Reglamento (CE) n.º 608/2004 de la Comisión. DOUE L 304, 22-11-2011, p. 18-63 (anexo III, punto 2.4).
  23. Ruiz-Ojeda FJ, Plaza-Díaz J, Sáez-Lara MJ, Gil A. Effects of Sweeteners on the Gut Microbiota: A Review of Experimental Studies and Clinical Trials. Adv Nutr, 2019;10(suppl_1):S31-S48.
  24. Suez J, Cohen Y, Valdés-Mas R, et al. Personalized microbiome-driven effects of non-nutritive sweeteners on human glucose tolerance. Cell, 2022;185(18):3307-3328.e19.
  25. Gillies D, Leach MJ, Perez Algorta G. Polyunsaturated fatty acids (PUFA) for attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) in children and adolescents. Cochrane Database Syst Rev, 2023;4(4):CD007986.
  26. Fuentes-Albero M, Martínez-Martínez MI, Cauli O. Omega-3 Long-Chain Polyunsaturated Fatty Acids Intake in Children with Attention Deficit and Hyperactivity Disorder. Brain Sci, 2019;9(5):120.
  27. Gao X, Su X, Han X, et al. Unsaturated Fatty Acids in Mental Disorders: An Umbrella Review of Meta-Analyses. Adv Nutr, 2022;13(6):2217-2236.

✔️ Revisión médica

Este artículo ha sido revisado por el Dr. Jorge Oseguera Anguiano, médico especialista en Medicina Funcional, para garantizar el rigor de su contenido.

Retrato de Toni Villar, fundador de Vibefarma

Toni Villar

Fundador de Vibefarma. Especialista en omega-3, SPMs (mediadores pro-resolutivos) y resolución de la inflamación. Trabajo el concepto de coherencia biológica: darle al cuerpo lo que necesita para recuperar su capacidad innata de resolver y sanar. Divulgo sobre nutrición celular basada en evidencia científica. ¿Nos sigues?