El Omega 3 contra el cáncer, ¿elimina células malignas?

Si tienes un familiar que está padeciendo de algún tipo de cáncer y quieres saber más sobre los beneficios que podrían tener la ingesta de ácidos grasos Omega 3 como apoyo terapéutico, nada invasivo, o si simplemente eres una persona interesada por saber cómo el Omega 3 puede actuar como agente preventivo o curativo ante los distintos tipos de cáncer como el cáncer de próstata o cáncer en mujeres, pues este post es el que tienes que leer.

El cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo. Todos conocemos más personas que murieron a causa de esta enfermedad, que personas que se salvaron. Por esto, el cáncer da miedo.

Muchos son los esquemas de tratamiento aplicados a los diversos tipos de cáncer que hay. Sin embargo, la tasa de supervivencia, aunque ha ido aumentando con el tiempo y los avances clínicos y farmacéuticos, aún permanece baja, impulsando a los expertos en materia a buscar nuevos horizontes en donde se pueda encontrar ese elemento que ayude a revertir esta tendencia.

La nutrición en el paciente oncológico entra mucho en juego, pudiendo proporcionar un apoyo no solo a nivel preventivo sino también como coadyuvante durante su tratamiento contra el tumor.

Con esto en mente, son muchos los estudios que, desde hace décadas, se están realizando en pro de darle un aspecto más serio a la relación entre la nutrición y el cáncer, buscando también cuáles son los suplementos que podrían promover aún más la salud en estos pacientes.

Los ácidos grasos Omega 3 se incluyen entre estos elementos, existiendo cada vez más promotores de su inclusión en la nutrición como opción terapéutica.

¿Hay inflamación en el cáncer?

Se sabe que existen diversos factores, tales como infecciones bacterianas y virales, tabaquismo, contaminación ambiental, alto consumo de alcohol, enfermedades autoinmunes, obesidad, mala dieta, etc., que aumentan el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer y desarrollo de tumores (2, 3, 9, 12), todos estos teniendo un aspecto en común: el estado inflamatorio existente en el paciente.

Estos estados inflamatorios que padece el ser humano actual, ya bastante conocidos por la comunidad científica, tienden a mantenerse silentes, pero crónicos, activando una serie de elementos que promueven el daño, transformación, proliferación e invasión celular, lo que, al final, daría como resultado la aparición de metástasis, dando paso al crecimiento de células cancerígenas. Asimismo, la presencia tumoral conduce a un mantenimiento del microambiente inflamatorio en el paciente (2, 3, 9, 12).

¿Una mala nutrición se relaciona con incidencia de Cáncer?

Y por si este estado inflamatorio no fuese suficiente, hoy en día, la dieta occidental promueve aún más por su alto contenido, entre otras cosas, de ácidos grasos Omega 6 (3, 5, 7, 8, 10, 11).

Estas grandes cantidades de Omega 6 son ingeridas a través de dietas ricas en harinas y consumo de aceite vegetal refinado, carnes rojas y grasas y lípidos poco saludables, alimentos que cada vez desplazan más a otros, tales como el pescado, legumbres, vegetales y frutas (3, 5, 7, 8, 10, 11), además de conllevar a otras condiciones como la enfermedad cardiovascular. Con el tiempo, esto ha hecho que la relación entre los niveles de Omega 6 y Omega 3 en personas que practican regularmente este tipo de dietas sea de 10-20:1, cuando en realidad debería ser de 1-2:1 aproximadamente (3, 5, 7, 10, 11).

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la inflamación que promovería la aparición del cáncer? Pues que, a diferencia de los ácidos grasos Omega 3, el cual produce elementos antiinflamatorios (leucotrienos de la serie 5 y prostaglandinas y tromboxanos de la serie 3), principalmente a través del ácido eicosapentaenoico (EPA), los ácidos grasos Omega 6 dan paso a elementos pro-inflamatorios (leucotrienos de la serie 4 y prostaglandinas y tromboxanos de la serie 2), provenientes del ácido araquidónico (AA) (3, 5, 7, 8, 10, 11).

Así que, respondiendo a la pregunta de este apartado, sí, una mala nutrición, al menos una que promueva los estados inflamatorios, guardaría relación con el desarrollo del cáncer. Con esto en mente, también se han evidenciado mayores niveles de AA y concentraciones bajas de ácidos grasos Omega 3 en tejido cancerígeno, lo que confirmaría aún más la teoría inflamatoria en el cáncer (7).

¿Qué beneficios tiene el Omega 3 para el cáncer?

Además de sus beneficios antiinflamatorios descritos anteriormente, los ácidos grasos poliinsaturados Omega 3, específicamente el ácido docosahexaenoico (DHA), actúa de manera competitiva con el AA, inhibiendo la producción de sus moléculas pro-inflamatorias (3, 5, 7, 10, 11).

Otros elementos también entran en juego como valiosos actores en la relación entre DHA y cáncer. Estos son las protectinas, resolvinas de las series D y E, y maresinas, quienes pueden enfrentarse activamente ante el proceso inflamatorio y modular la infiltración inmunitaria de forma local (3, 5, 7, 10).

Otros mecanismos por los cuales se conocería el buen papel del Omega 3 para el cáncer, y más específicamente en lo que concierne a la célula tumoral, incluirían (3, 5, 6, 7, 10):

  • Regulación del estrés oxidativo.
  • Activación de la apoptosis.
  • Inhibición de la proliferación y migración celular.
  • Reducción de la angiogénesis.

También hay evidencia que relaciona el efecto positivo del Omega 3 en cuanto a la potenciación de las drogas quimioterapéuticas, prevención y terapéutica de la anorexia y caquexia en pacientes oncológicos, modulación de síntomas depresivos asociados, entre otros (5, 6, 7, 8, 10).

Observando esto, es entendible el hecho de que estudios hayan relacionado este ácido graso con diversos tipos de cáncer, incluyendo el de próstata, colon, cabeza y cuello, mama, ovario, piel, estómago, así como el pulmonar, colorrectal y pancreático (1, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 10, 13).

La información que aparece en este artículo está haciendo que cada vez más médicos y especialistas en oncología clínica se den a la tarea de investigar los posibles beneficios del Omega 3 para el cáncer, pudiendo llegar el día en que este sea recomendado como parte del plan preventivo o terapéutico de pacientes con esta enfermedad.

Bibliografía
  1. Aucoin, M., Cooley, K., Knee, C., Fritz, H., Balneaves, L. G., Breau, R., Fergusson, D., Skidmore, B., Wong, R., & Seely, D. (2017). Fish-Derived Omega-3 Fatty Acids and Prostate Cancer: A Systematic Review. Integrative Cancer Therapies, 16(1), 32-62. https://doi.org/10.1177/1534735416656052
  2. Coussens, L. M., & Werb, Z. (2002). Inflammation and cancer. Nature, 420(6917), 860-867. https://doi.org/10.1038/nature01322
  3. D’Angelo, S., Motti, M. L., & Meccariello, R. (2020). ω-3 and ω-6 Polyunsaturated Fatty Acids, Obesity and Cancer. Nutrients, 12(9), 2751. https://doi.org/10.3390/nu12092751
  4. Fabian, C. J., Kimler, B. F., & Hursting, S. D. (2015). Omega-3 fatty acids for breast cancer prevention and survivorship. Breast Cancer Research : BCR, 17(1), 62. https://doi.org/10.1186/s13058-015-0571-6
  5. Freitas, R. D. S., & Campos, M. M. (2019). Protective Effects of Omega-3 Fatty Acids in Cancer-Related Complications. Nutrients, 11(5), 945. https://doi.org/10.3390/nu11050945
  6. Fuentes, N. R., Kim, E., Fan, Y.-Y., & Chapkin, R. S. (2018). Omega-3 fatty acids, membrane remodeling and cancer prevention. Molecular aspects of medicine, 64, 79-91. https://doi.org/10.1016/j.mam.2018.04.001
  7. Gleissman, H., Johnsen, J. I., & Kogner, P. (2010). Omega-3 fatty acids in cancer, the protectors of good and the killers of evil? Experimental Cell Research, 316(8), 1365-1373. https://doi.org/10.1016/j.yexcr.2010.02.039
  8. Laviano, A., Rianda, S., Molfino, A., & Fanelli, F. R. (2013). Omega-3 fatty acids in cancer: Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 16(2), 156-161. https://doi.org/10.1097/MCO.0b013e32835d2d99
  9. Murata, M. (2018). Inflammation and cancer. Environmental Health and Preventive Medicine, 23, 50. https://doi.org/10.1186/s12199-018-0740-1
  10. Shahidi, F., & Ambigaipalan, P. (2018). Omega-3 Polyunsaturated Fatty Acids and Their Health Benefits. Annual Review of Food Science and Technology, 9(1), 345-381. https://doi.org/10.1146/annurev-food-111317-095850
  11. Simopoulos, A. P. (2002). The importance of the ratio of omega-6/omega-3 essential fatty acids. Biomedicine & Pharmacotherapy, 56(8), 365-379. https://doi.org/10.1016/S0753-3322(02)00253-6
  12. Singh, N., Baby, D., Rajguru, J. P., Patil, P. B., Thakkannavar, S. S., & Pujari, V. B. (2019). Inflammation and Cancer. Annals of African Medicine, 18(3), 121-126. https://doi.org/10.4103/aam.aam_56_18
  13. Vega, O. M., Abkenari, S., Tong, Z., Tedman, A., & Huerta-Yepez, S. (2021). Omega‐3 Polyunsaturated Fatty Acids and Lung Cancer: Nutrition or Pharmacology? Nutrition and Cancer, 73(4), 541-561. https://doi.org/10.1080/01635581.2020.1761408

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