Omega 3 para niños

El Omega 3 en la Salud Mental de Niños y Adolescentes

Tan sólo 8 min de lectura para tener las cosas más claras 😉

Los cambios físicos que ocurren en la infancia y adolescencia son bastante drásticos. Sin embargo, los mentales y del cerebro pueden ser aún más importantes, pudiendo verse afectados en ciertos casos especiales. La mejoría de estas afecciones puede ser promovida por una nutrición rica en ácidos grasos Omega-3.

Ya es bien sabido lo importante que es incluir este elemento en la dieta diaria del ser humano actual.

Esto ha sido respaldado desde hace muchos años por una serie de estudios científicos, los cuales han demostrado sus beneficios positivos en ciertas enfermedades que afectan la esfera mental.

La literatura principalmente habla acerca de estos trastornos y desórdenes en los adultos, sin embargo, hay una gran serie de información referente a niños y adolescentes.

Los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 continúan obteniendo resultados fieles y aprobados por científicos y expertos en la materia, los cuales creen que este elemento debería tener un rol mucho más reconocido del que tiene actualmente en muchos de los tratamientos de patologías que afectan la salud mental y todo lo que esta representa.

Por estas razones se decidió realizar este artículo.

Con él, se pretenden señalar los beneficios que posee la inclusión del Omega-3 en la nutrición cotidiana, utilizando estudios y revisiones bibliográficas que reflejan la verdadera importancia que tiene este elemento en la protección y preservación de la esfera mental de niños y adolescentes, para que puedan tener una vida lo más normal posible.

1. El Omega-3 mejora los trastornas de comportamiento y aprendizaje en niños

Cada día hay más evidencia acerca de la relación positiva que tienen los ácidos grasos Omega 3 con la salud mental, teniendo en cuenta las importantes funciones biológicas del EPA y DHA.

El ácido graso DHA es conocido como uno de los principales componentes de las membranas neuronales, mientras que el EPA posee importantes funciones psicológicas capaces de afectar la actividad neuronal.

Claramente, la alteración de los niveles de estos elementos afectará el comportamiento neuronal y mental del individuo que los padezca.

Trabajos como el de Peet et al en el año 2005 (1), Bloch et al en el 2011 (2), Gillies et al en el 2012 (3) y LaChance et al en el 2016 (4) demuestran lo anteriormente señalado tomando en cuenta patologías como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Un estudio publicado en el año 2009 (5) en la revista “Pediatrics Child Health” tomó como participantes a 37 niños de 6 a 11 años de edad afectos con TDAH, administrándoles, dependiendo del peso corporal, de 1 a 4 pastillas de 250 mg de EPA y 100 mg de DHA cada una diariamente por 16 semanas.

Esta suplementación mantuvo controlados los síntomas de TDAH, sin generar efectos adversos.

Otro estudio (6) aleatorio y controlado se llevó a cabo en el 2010, administrándole 0,5 g de EPA o un placebo por 15 semanas a 92 niños de entre 7 y 12 años de edad con TDAH.

Al finalizar, se evidenció la mejoría clínica de los pacientes al incrementar los niveles sanguíneos de EPA y reducir los del Omega-6.

Resultados similares se obtuvieron en los trabajos de Sinn et al en el 2007 (7) y Johnson et al en el 2009. (8)

Richardson et al (9) también asociaron la suplementación de ácidos grasos Omega 3 con niños afectos de dispraxia, patología que además del déficit motor, genera dificultades en el aprendizaje, comportamiento y balance psicosocial, persistiendo en el adulto.

En su estudio, 117 niños con esta condición fueron tratados con ácidos grasos Omega 3 y 6 por un total de 6 meses, consiguiendo significativas mejorías en la lectura, deletreo y comportamiento.

De la misma forma, Lindmark et al (10) consiguieron resultados similares en un estudio que realizaron con 20 niños con dislexia.

2. El uso de los Omega 3 en el tratamiento del autismo

Hay evidencia bibliográfica que señala la relación de los niveles sanguíneos de ácidos grasos Omega-3 con la presencia de condiciones médicas localizadas en el espectro autista.

Niveles bajos de este elemento se han evidenciado en niños autistas, demostrando una vez más el importante rol de la nutrición en este tipo de pacientes.

Trabajos como los de Vancassel et al en el 2001 (11), Madore et al en el 2016 (12) y Mazahery et al en el 2017 (13) demuestran estos hechos.

Con respecto al comportamiento agresivo en los niños, expertos japoneses realizaron un estudio (14) aleatorio, doble-ciego y controlado con placebo utilizando 166 niños de entre 9 y 12 años de edad con ataques de agresividad.

Durante 3 meses se les administró aceite de pescado junto a las comidas obteniendo una ingesta de 3600 mg de DHA y 840 mg de EPA a la semana, evidenciando reducciones en los síntomas de agresividad, especialmente en las niñas.

En febrero de 2007, se publicó un estudio (15) aleatorio, doble-ciego y controlado con placebo en la revista “Biological Psychiatry” en donde se les administraron dosis de 1,5 g de Omega-3 al día por 6 semanas a 13 niños de entre 5 y 17 años con desórdenes autísticos caracterizados por severos episodios de rabietas, agresión y comportamiento auto-agresivo.

Los resultados proporcionaron evidencia que la suplementación con Omega-3 podría ser efectiva en el tratamiento de niños con autismo.

3. Los ácidos Omega-3 son capaces de regular los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes

Los efectos terapéuticos del Omega-3 en los desórdenes de ansiedad han sido reflejados en la literatura desde hace muchos años.

En el 2015, un estudio (16) publicado en el “Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology” evaluó la administración de suplementación con este elemento en una niña diagnosticada con desorden bipolar tipo 1 con características psicóticas y desorden de ansiedad generalizado.

Para obtener los resultados, la niña estuvo 3 años con pre-suplementación, para luego ser sujeta a 2 años de suplementación con 1000 mg de Omega-3 (647 mg de EPA y 253 mg de DHA) y 1000 UI de vitamina D3 en la mañana, y 1500 mg de Omega-3 (540 mg de EPA, 360 mg de DHA y otros aceites de pescado) en la tarde, sin cambiar su tratamiento convencional.

Al final del periodo de estudio se evidenciaron significativas mejorías de los signos psicóticos y de ansiedad.

Otros estudios se han realizado para demostrar los beneficios del Omega-3 en este tipo de trastornos psiquiátricos (Wilson et al, 2017 (17); Larrieu et al, 2018 (18) y Polokowski et al, 2018 (19).

Dosis recomendadas de Omega 3 para niños basados en estudios

DemografíaMuestraMarco de tiempoResultadosDosisReferencia
Niños de 6 a 11 años de edad afectos con TDAH37 pacientes16 semanasControl de las señales de TDAH, sin generar efectos adversosDe 1 a 4 pastillas de 250 mg de EPA y 100 mg de DHA cada una al día5
Niños de entre 7 y 12 años de edad con TDAH92 pacientes15 semanasMejoría clínica de la sintomatología0,5 g de EPA al día6
Niños de entre 9 y 12 años de edad con ataques de agresividad166 pacientes3 mesesReducción en indicios de agresividad, especialmente en las niñas3600 mg de DHA y 840 mg de EPA a la semana14
Niños de entre 5 y 17 años con desórdenes autísticos caracterizados por severos episodios de rabietas, agresión y comportamiento auto-agresivo13 pacientes6 semanasMejoría de los síntomas1,5 g de Omega-3 al día15
Niña de 9 años de edad diagnosticada con desorden bipolar tipo 1 con características psicóticas y desorden de ansiedad generalizado1 paciente5 añosMejoría significativa de indicios psicóticos y de ansiedad1000 mg de Omega-3 y 1000 UI de vitamina D3 en la mañana, y 1500 mg de Omega-3 en la tarde, sin cambiar su tratamiento convencional16

No podemos estar más de acuerdo que el ser humano actual, especialmente cuando se habla de niños y adolescentes, necesita incluir regularmente en su nutrición al Omega-3, ya sea a través de la dieta o de suplementación.

Es importante también recomendar no superar la dosis máxima de 5 g al día, mencionada en gran parte de la bibliografía que existe actualmente, haciendo énfasis al mismo tiempo en que los estudios que decidan utilizar dosis de Omega-3 superiores necesitan de apoyo profesional a todo momento para evitar posibles complicaciones.

Teniendo claro que el Omega 3 es suplemento clave para los niños, el siguiente paso es elegir el adecuado, porque no todos valen, debes exigir que cumpla estrictos controles de calidad y cumpla con los estándares establecidos por la OMS y el CRN para que sea un producto de total garantía para la salud de tu hijo ó hija.

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