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Resistencia a la Insulina: Qué es, causas, tratamiento y posibles complicaciones

Tan sólo 17 min de lectura para tener las cosas más claras

Casi todos conocemos o hemos oído hablar de la insulina, pero el término resistencia a la insulina es desconocido para muchos. ¿De qué se trata? ¿Es lo mismo que la diabetes? ¿Cuáles son sus consecuencias?

Buscar información sobre obesidad o diabetes es bastante común para quienes padecen estas condiciones de salud o quienes tienen familiares recientemente diagnosticados.

Pero si estás investigando sobre resistencia a la insulina es porque te han diagnosticado con ella o porque tienes cierto conocimiento en el área médica.

Flecha Qué es la resistencia a la insulina

Es un problema metabólico del cual no se hablaba en tiempos pasados.

Es recientemente que se han encontrado múltiples asociaciones entre la acción de la insulina en el cuerpo y un sinfín de enfermedades que aumentan el riesgo cardiovascular.

A raíz de esta, otros conceptos innovadores han surgido, como la resistencia a la leptina, y entre todos han ayudado a comprender qué es lo que ocurre justo antes de la diabetes.

Como verás en este artículo, la resistencia a la insulina es parecida a la diabetes en diferentes aspectos, menos en uno: a diferencia de la diabetes, puede ser reversible si no viene acompañada de patologías más serias.

Hablaremos a fondo de lo que es la resistencia a la insulina, cómo podemos detectarla, las diferentes complicaciones que puede causar, y lo que podemos hacer para remediarla.

Los tejidos que se resisten a la insulina

Cuando hablamos de resistencia, popularmente nos imaginamos a un ejército resistiendo la invasión de una ciudad o a una enamorada resistiéndose a decirle que sí a su enamorado.(1)

En el caso de la resistencia a la insulina, es más un problema de insensibilidad que de resistencia activa.

Así como dejamos de percibir un olor después de estar expuestos a él durante un tiempo considerable, muchos tejidos van perdiendo su sensibilidad a la insulina cuando están expuestos a altas concentraciones de esta hormona.

El páncreas libera insulina al torrente sanguíneo cuando detecta niveles elevados de glucosa o azúcar en la sangre, generalmente después de alimentarnos.

La insulina se encarga de abrir unas compuertas especiales en las células llamadas GLUT, y como consecuencia el exceso de glucosa pasa a estar dentro de las células, donde se convierte en energía o se almacena.

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Ella inicia en las células musculares, las células de grasa y las del hígado cuando un constante aumento de la glucosa estimula de forma continua al páncreas y le hace liberar insulina de forma exagerada.

Como el organismo detecta lo anormal de tanta insulina, intenta defenderse del nuevo problema al reducir la cantidad de receptores o disminuyendo la eficiencia de los que ya están.

Como resultado, a pesar de que exista mucha insulina en la sangre, la respuesta estará disminuida.

Entre los órganos que pueden hacerse resistentes a la insulina también se encuentra el cerebro, el cual disminuye el metabolismo de glucosa y puede conllevar a varios problemas de salud, entre ellos la demencia senil.

Un complejo problema metabólico

Esta condición no aparece por arte de magia.

Sin embargo, no es fácil detectar la causa primaria que la originó ya que es un problema multifactorial.(2)

Esto significa que obedece a varios factores o causas.

Entre ellas:

  • El sobrepeso u obesidad, que se acompaña de una serie de problemas del metabolismo energético.
  • El sedentarismo, que conlleva a un gasto menor de la glucosa de la sangre.
  • Familiares con diabetes, síndrome metabólico, o resistencia a la insulina, por motivos genéticos.
  • Dislipidemias o alteraciones de las grasas en sangre.
  • La edad, ya que es más común en personas mayores de 45 años.

A su vez, causa una cascada de reacciones de forma progresiva, y es por eso que se relaciona con tantas enfermedades.

Si te han nombrado a la resistencia a la insulina entre tus diagnósticos, probablemente no se encuentra sola.

Generalmente viene acompañada de obesidad, es el principal mecanismo de la diabetes, se acompaña de problemas hormonales como los ovarios poliquísticos, afecta el metabolismo de los carbohidratos y las grasas, estimula la formación de placas ateromatosas, y está relacionada con problemas de presión arterial.

A continuación, iremos explicando cada uno de estos factores:

  • Esta obliga al páncreas a trabajar el doble para suplir la necesidad hormonal. Por eso, tarde o temprano, el tejido del páncreas se desgastará y comenzará la diabetes tipo 2.
  • Al existir niveles tan altos de insulina en la sangre, se desordena la señalización natural del organismo y aumenta la producción de triglicéridos en el hígado.
  • La insulina tiene un potencial inflamatorio y causa alteraciones a nivel del endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos. Estas alteraciones del endotelio lo hacen susceptible a la formación de placas ateromatosas.
  • Entre los efectos de la insulina, puede causar retención de líquidos, con lo cual aumenta el volumen de sangre y la presión sanguínea. De igual forma, disminuye el óxido nítrico en los vasos sanguíneos, lo cual deja de protegerlos de los aumentos de presión (3).

En vista de esto, la insulina puede estar como diagnóstico adjunto en diferentes patologías.

Generalmente viene acompañada, y muchas veces puede tener consecuencias a largo plazo que al principio no alcanzamos a imaginar.

Flecha La resistencia a la insulina es un verdadero riesgo

Sea cual sea el diagnóstico adjunto, es un problema que debes tomar en cuenta y abordar cuanto antes.

Pueden pasar meses o años desde que detecta hasta que se desencadena una enfermedad irreversible o más delicada.

Sin embargo, esperar a que eso ocurra no es lo más sabio ni conveniente.

Ya hemos nombrado a la diabetes tipo 2, la ateroesclerosis, e incluso la presión sanguínea elevada como patologías directamente asociadas a esta condición.

Sin embargo, el proceso para que se establezcan es lento y progresivo, de forma que los pacientes apenas se dan cuenta antes de que es demasiado tarde.

En un estudio publicado en la revista de la Asociación Americana del Corazón, se realizó seguimiento durante 22 años a pacientes con resistencia a la insulina.

Los resultados demostraron que, independientemente de cualquier otro factor de riesgo, tener resistencia a la insulina predecía la probabilidad de padecer accidente cerebrovascular y ataques cardíacos (4).

Muchas veces, y debido a que las consecuencias suelen verse a largo plazo, los pacientes suelen dar por sentado que tienen esta condición.

En ocasiones, ni siquiera se preocupan por llevar la dieta que sus médicos recetan, y como se dan cuenta de que nada “aparentemente” ocurre, siguen haciendo caso omiso al problema hasta que es demasiado tarde.

La diferencia entre la resistencia a la insulina y problemas como la obesidad es que muchos se preocupan por la estética y buscan una solución a su “desperfecto” físico, cuando muy en el fondo tienen un motivo mucho más grande para impulsar su cambio.

Flecha ¿Cómo saber si tengo resistencia a la insulina?

Detectarla puede ser uno de los mayores retos de la medicina moderna.

En realidad, se requieren exámenes muy específicos para diagnosticarla, así como medidas corporales y la valoración de todos estos resultados por un médico, de preferencia un endocrinólogo.

Sin embargo, hay muchas formas de sospechar que la padecemos, sobre todo si cumplimos con las características más básicas de estos pacientes.

Test para conocer si (probablemente) tienes resistencia a la insulina

Si respondes sí a más de una de estas preguntas, es probable que tengas esta condición:

  • ¿Tienes sobrepeso u obesidad en alguno de sus grados?
  • ¿Haces poco o nada de ejercicio?
  • ¿Reconoces que tienes hábitos de alimentación poco saludables?
  • ¿Te han encontrado alguna vez niveles altos de glucosa en la sangre?

Responder afirmativamente a varias de estas preguntas aumenta cada vez más las posibilidades de que tengas resistencia a la insulina. Sin embargo, existen también otras maneras de sospechar esta condición

Síntomas de la resistencia a la insulina

Esta es una condición que inicia en la célula, pero que termina afectando al resto del organismo.

Sin embargo, los sìntomas no suelen ser tan visibles como en el caso de una infección o un proceso inflamatorio local.

Aún así, existen algunos indicios que pueden señalar a una resistencia a la insulina.

Algunos son propios mientras que otros son síntomas de la hiperglucemia, consecuencia directa de la misma.

Estos son los más importantes:

  • Acantosis nigricans: Es uno de los signos más comunes. Se trata de un cambio de coloración en la piel, sobre todo en el área de los pliegues. La piel se torna oscura y pueden llegar a notarse manchas negras en la zona del cuello, debajo de las axilas, y en los pliegues naturales de las articulaciones.
  • Hirsutismo: Es el nombre clínico de las características sexuales masculinas en una mujer. Las mujeres que sufren de acné, con aparición de vello corporal y facial deben realizarse exámenes para detectar problemas hormonales como el ovario poliquístico, el cual también se asocia a resistencia a la insulina y desequilibrios menstruales.
  • Aumento de la sensación de hambre y sed: Es una consecuencia directa del aumento de la glucemia. Cuando hay resistencia a la insulina, hay mayor riesgo de hiperglucemia porque la hormona no es capaz de abrir el paso a la glucosa hacia el interior de la célula. Es por eso que el paciente puede comenzar a manifestar síntomas similares a la diabetes, como la sensación de hambre y sed.
  • Aumento de volúmen de orina: Al aumentar los niveles de glucosa en sangre, el exceso es detectado por el riñón, el que se encarga de eliminarlo por la orina. La glucosa eliminada en la orina aumenta la cantidad de soluto, y para compensar, el organismo lo intenta disolver arrastrando agua extra. Es por eso que los diabéticos y muchas personas con esta condición orinan con más frecuencia.

Flecha Tratamiento natural

Aunque la resistencia a la insulina no es en sí una enfermedad sino una condición metabólica, ésta se asocia a múltiples problemas de salud y a un riesgo cardiovascular aumentado.

Es por eso que conviene conocer maneras naturales para revertir el proceso y reducir las consecuencias de esta condición de salud.

A continuación te daremos algunos tips de cómo tratarla de forma natural.

  • Ejercicio: La principal medida para revertirla es la actividad fìsica, con la cual resolvemos dos problemas a la vez: reducimos la acumulación de grasa que favorece a la resistencia a la insulina y a la vez estimulamos al tejido muscular para hacerse más sensible a la hormona. Es por eso que muchas revisiones de la literatura científica han terminado aclamando al ejercicio como una de los principales cambios del estilo de vida para revertirla y prevenirla. (5)
  • Reducción de niveles de estrés: Por increíble que parezca, el estrés también juega un papel fundamental, y un reciente estudio demostró que puede mejorarla al disminuir nuestros niveles de estrés y mejorar nuestro descanso nocturno (6).

Estos métodos no requieren ningún tipo de intervención farmacológica y pueden aplicarse desde la comodidad de tu hogar.

Sin embargo, es imposible hablar de cómo tratarla sin mencionar la dieta y escoger bien nuestros alimentos.

Alimentos para combatirla

La dieta debe ser uno de los principales componentes de la terapia natural contra esta.

De hecho, es uno de los principales factores desencadenantes de esta condición.

En la historia natural de la enfermedad, lo más probable es que quien la padece, haya llevado una dieta poco saludable durante muchos años, la que contribuyó al sobrepeso y obesidad, dando como resultado una resistencia a la insulina.

Es por ello que, al modificar la dieta, no estamos tratando de solucionar tan solo el síntoma que causa malestar. Estamos yendo más allá y modificando la raíz del problema.

Sin embargo, tengamos en cuenta que así como se construyó con los años, también revertirla puede llevar algún tiempo.

En caso de que se combine con ejercicios y un buen sueño nocturno, la dieta puede tener resultados mucho más rápidos y duraderos.

Una buena dieta no solamente requiere elegir alimentos, sino también sus proporciones.

Por ejemplo, si bien sabemos que las nueces y almendras son excelentes fuentes de nutrientes, también es cierto que un consumo excesivo y descontrolado puede exceder nuestro límite de calorías diarias, contribuir a la obesidad, y causar molestias gastrointestinales por un exceso de fibra dietética.

Por eso, a continuación te dejamos una lista de alimentos prohibidos y alimentos permitidos en la resistencia a la insulina, pero recuerda que siempre debes agregar moderación y buen juicio cuando vas a escoger las porciones de tus alimentos.

Alimentos prohibidos

> Azùcar refinada: Para alguien que sufre la condición, las modificaciones de la dieta son muy similares que para los diabéticos. Aunque no es una dieta tan estricta, sí tenemos que evitar el uso de azúcar para endulzar el café y los jugos naturales. De igual manera, debemos evitar productos azucarados y en cuya preparación se incluyen carbohidratos simples. En sustitución, podemos utilizar edulcorantes como Stevia, pero con mucha moderación, ya que el uso continuo de estas alternativas se asocia también a altos índices de obesidad.

> Alimentos procesados: Mientras más pasos da un alimento en la industria, menor es su aporte de nutrientes esenciales y mayor será la proporción de aditivos e ingredientes sintéticos. Un ejemplo claro es el pan blanco, al cual, además de ser producido en masa, se le remueven las mayores fuentes de fibra presentes en el maíz. En cambio, el pan integral, el pan centeno, y otras variedades conservan parte de estos nutrientes y ayudan a revertirla.

> Dulces y bollería industrial: Es una fuente de carbohidratos simples y grasas que poco aportan en los requerimientos nutricionales y tan solo contribuyen a la obesidad y a la resistencia a la insulina. Mientras más comunes sean los picos de insulina por este tipo de alimentos, mayor será la respuesta de los tejidos del cuerpo en reducir los receptores de insulina y hacerse resistentes a esta hormona.

> Porciones grasas de la carne roja: No podemos ir al extremo de prohibir por completo las carnes rojas, pero sí podemos reducir la ingesta de grasa al escoger cortes magros y más sanos. Reducir el consumo de grasas saturadas ayudará a quien tiene resistencia a la insulina a mantener un riesgo cardiovascular menor, sobre todo si se acompaña de una buena rutina de ejercicio.

Alimentos permitidos

> Bayas: Es uno de los mejores alimentos si quieres revertirla y no privarte de sabores deliciosos. Todas las bayas, incluida la fresa, la frambuesa, el arándano, entre otros, tienen propiedades antioxidantes y una gran cantidad de nutrientes que contribuyen a aumentar la sensibilidad a la insulina.

> Aceite de oliva: Una fuente de ácidos grasos saludables y parte de la famosa dieta Mediterránea, la cual se ha visto asociada a mejoras significativas en pacientes con diabetes, síndrome metabólico y resistencia a la insulina.

> Cúrcuma: Contiene un componente llamado cúrcuma, el cual ayuda a prevenir las consecuencias de esta, sobre todo la diabetes. La cúrcuma tiene un gran potencial antioxidante también, y es capaz de reactivar el sistema endógeno de las células para captar glucosa, con lo cual ayuda a controlar la glucemia.

> Alimentos ricos en fibra: Los alimentos con alto contenido de fibra son de los más poderosos aliados contra esta. La fibra dietética, sobre todo la fibra soluble en agua, es capaz de controlar los niveles de glucemia y los niveles de colesterol LDL y colesterol total en sangre, con lo que mejora de forma dramática el riesgo cardiovascular.

> Nueces y semillas: Son una de las mejores fuentes de fibra y ácidos grasos saludables en la naturaleza. Sin embargo, ten cuidado con nueces confitadas o muy saladas, las cuales aportan una gran cantidad de azúcares agregadas o pueden contribuir a problemas de la presión arterial. Además, su híper palatabilidad puede hacer que terminemos consumiendo grandes cantidades sin darnos cuenta.

> Aguacate: Una fruta única en su especie por la gran cantidad de ácidos grasos que contiene. Es una fuente confiable de Omega 3, el cual tiene un potencial anti-inflamatorio importante y ayuda a reducir los efectos negativos de la condición.

> Yogurt: Es un aliado de diabéticos y personas con problemas de glucemia en sangre. También es parte importante de la dieta para bajar de peso. Sin embargo, existen muchos productos en el mercado que, a pesar de ser yogurt, tienen la misma cantidad o incluso más calorías que otros alimentos prohibidos. Asegúrate de ver en la etiqueta que no tenga azúcares agregados ni ingredientes que no puedas pronunciar (con la excepción de cepas de Lactobacilos, las cuales contribuyen a tu flora intestinal)

> Vegetales verdes: Una de las fuentes más ricas de vitaminas y minerales son los vegetales verdes. Entre ellos, vale destacar el papel del magnesio, el cual merece especial mención por ser uno de los principales aliados contra esta.

Flecha ¿Síndrome de resistencia a la insulina o síndrome metabólico?

En vista de todo lo que hemos discutido y las herramientas que te hemos proporcionado en este artículo, probablemente te has dado cuenta de algo: tiene que ver mucho con la obesidad.

De hecho, para tratarla las estrategias se parecen mucho a las recomendadas para bajar de peso.

Así como ocurre en la obesidad, esta también se relaciona con muchas otras enfermedades, pero algunas son más comunes que otras.

Para englobar todas estas asociaciones, los médicos han colocado a la resistencia a la insulina como el principal componente de algo llamado síndrome metabólico.

Se le ha llamado síndrome X y algunos lo llaman síndrome de resistencia a la insulina debido a que el principal componente es esta patología.

En otras palabras, si no existe resistencia a la insulina como requisito principal, no podríamos de ninguna manera hablar de síndrome metabólico.

El resto de las patologías que encontramos en el síndrome metabólico son:

  • Obesidad
  • Diabetes
  • Dislipidemias
  • Hipertensión arterial

Cada una de ellas tiene una sección en este blog en la que puedes obtener la información necesaria para conocerla más a fondo.

Si has sido diagnosticado o sufres de resistencia a la insulina junto a alguna de estas patologías, es probable que sufras de síndrome metabólico.

Los pacientes con síndrome metabólico tienen una alta incidencia de convertirse en pacientes diabéticos, tienen riesgo muy aumentado de sufrir enfermedades cardiovasculares como las descritas anteriormente, y además pueden padecer de muchas otras patologías asociadas a cada una de las enfermedades que la componen.

Un ejemplo es la obesidad, que es causa y consecuencia del síndrome metabólico y por su parte también aumenta el riesgo de osteopenia y fracturas de huesos largos, hígado graso, problemas renales y algunos tipos de neoplasias (7).

Todo comienza con la resistencia a la insulina.

Si has sido diagnosticado, no te lo tomes a la ligera.

Tampoco esperes a tener síntomas graves para comenzar a hacer algo al respecto.

Recuerda que pueden pasar años antes de que se manifiesten, y cuando lo hacen no hay vuelta atrás.

Si no quieres sufrir las discapacidades que resultan de un infarto al miocardio y un accidente cerebrovascular, el momento de actuar es hoy.

Infórmate más a fondo cómo revertir la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico de forma natural y confiable.

Más importante aún, que el conocimiento no quede en palabras. Actúa desde ya y cosecha los resultados manteniendo una salud óptima y envidiable en tus años dorados.

Si quieres completar esta información te interesará seguir leyendo sobre el Cómo tratar el Síndrome Metabólico de forma natural.

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