Hipertensión y Estrés Oxidativo

La hipertensión, el estrés oxidativo y cómo combatirlo

Cada vez hay más hipertensión en la población, y con ella aumenta el estrés oxidativo, una condición de salud que puede causar daño a los tejidos y originar cáncer. Aunque el estrés oxidativo es al mismo tiempo causa y consecuencia de la hipertensión, es posible poner fin a este ciclo vicioso y prevenir complicaciones, entérate cómo.

En el mundo actual, cada vez más personas sufren de hipertensión arterial a nivel mundial. No solamente los países desarrollados, sino también los sub-desarrollados han aumentado sus índices de diabetes y enfermedades cardiovasculares durante los últimos años.

A nivel molecular, existen muchos factores relacionados con la hipertensión arterial, y en ellos se basan los medicamentos para controlarla. Diuréticos, beta-bloqueantes, bloqueadores de canales de calcio, entre otros.

Todos funcionan a distintos niveles moleculares para controlar la presión arterial. Pero intentando disminuir las lecturas del esfigmomanómetro, a veces nos olvidamos de otro factor molecular de vital importancia en la hipertensión arterial: el estrés oxidativo.

El estrés oxidativo durante la hipertensión

El estrés oxidativo es un estado alterado en la química celular, en la que hay un desbalance entre dos procesos químicos opuestos, llamados oxidación y reducción. Los agentes oxidantes son básicamente los que captan electrones y los agentes reductores son los que suministran electrones en la célula. (1)

Cuando están en balance, ambas reacciones se complementan, pero cuando predomina la oxidación, la célula entra en un estado llamado estrés oxidativo.

Cuando hay estrés oxidativo, existen muchos radicales libres, sustancias inestables que reaccionan con otras moléculas y tejidos, cambiando su composición y alterando sus funciones.

En el peor de los casos, pueden llegar a causar cambios irreversibles en el ADN que originan células tumorales con crecimiento descontrolado.

También pueden causar cambios en la estructura de los lípidos y las proteínas, modificando sus funciones normales y aumentando el riesgo de complicaciones en los pacientes con hipertensión.

Estudios recientes muestran que los radicales libres más comunes en la hipertensión se denominan “especies reactivas de oxígeno”, y los pacientes con hipertensión arterial esencial generalmente los tienen en niveles muy altos. (2)

De hecho, también hay reportes de que, cuando hay problemas genéticos en la producción normal de especies reactivas de oxígeno, el riesgo de hipertensión disminuye. (3)

Por eso, la evidencia científica sugiere que el estrés oxidativo puede ser causa y consecuencia de la hipertensión. Sin duda, es un factor íntimamente relacionado con esta patología, y que causa serias complicaciones a largo plazo.

Complicaciones asociadas al estrés oxidativo

Existen revisiones bibliográficas completas que analizan el papel del estrés oxidativo en distintas enfermedades, incluidas las enfermedades cardiovasculares. (4)

En el caso de los pacientes con hipertensión, hay una mayor susceptibilidad a complicaciones, como enfermedad cerebrovascular e infarto al miocardio.

También se relaciona estrechamente la hipertensión con problemas metabólicos como la diabetes mellitus, altos niveles de lípidos en la sangre, y el hígado graso.

Evidentemente, los radicales libres pueden tener mucha relación con cada una de estas complicaciones.

Daño en órganos diana: Con hipertensión o sin ella, la presencia de radicales libres aumenta considerablemente el riesgo cardiovascular

La hipertensión se relaciona muy de cerca con la disfunción endotelial, una condición en la que se altera la síntesis de sustancias en la pared de los vasos sanguíneos.

Esto causa problemas vasculares a largo plazo, que terminan causando daños en distintos órganos, comenzando por los más sensibles –también llamados órganos diana- como los riñones y el ojo.

Complicaciones cardiovasculares: La disfunción endotelial está muy relacionada también con la formación de placas ateromatosas en la pared de los vasos sanguíneos.

En este sentido, cuando se oxidan las moléculas de LDL (colesterol malo), se favorece la acumulación de colesterol, la compactación y el aumento de tamaño progresivo de las placas.

Con el paso del tiempo, el flujo sanguíneo se reduce, y tratando de superar el obstáculo, el bombeo de sangre puede causar rupturas en las placas, originando trombos que pueden causar infarto al miocardio o enfermedad cerebrovascular.

Daño hepático y diabetes tipo 2: De igual manera, se han encontrado relaciones muy estrechas entre los niveles antioxidantes, la diabetes y las enfermedades hepáticas.

A menor potencia antioxidante, mayor es la incidencia de esteatosis hepática y diabetes tipo 2 en pacientes con hipertensión.

Ante la evidencia, muchos médicos y pacientes han comenzado a ver más allá de sus lecturas de presión arterial.

Se han dado cuenta de que la terapia antioxidante debe ser parte del tratamiento para los pacientes con hipertensión, así como una manera segura y confiable para prevenirla.

¿Cómo combatir el estrés oxidativo en la hipertensión?

Existen muchas alternativas para combatir el estrés oxidativo, y aunque los pacientes con hipertensión tienen algunas restricciones alimentarias, la dieta antioxidante en general es muy compatible con sus requerimientos nutricionales.

La mayoría de los alimentos antioxidantes tienen un alto perfil nutricional, contienen fibra y nutrientes adicionales para promover una buena salud cardiovascular.

Hay tres grupos principales de nutrientes en los que podemos encontrar propiedades antioxidantes:

Vitaminas antioxidantes: Son varias las vitaminas que poseen una alta actividad antioxidante. Entre ellas, tenemos la vitamina A, C y E.

El brócoli, las espinacas y las zanahorias tienen altos contenidos de vitamina A o carotenoides, una molécula muy similar. (5)

La vitamina C la encontramos en bayas como la fresa y en frutas cítricas como la naranja. (6)

La vitamina E podemos encontrarla en la mayoría de las nueces, sean las almendras, avellanas, cacahuetes o pistachos. (7)

Minerales antioxidantes: Existen una serie de minerales con actividad antioxidante también, otros actúan como cofactores para activar enzimas con potencial antioxidante.

Entre ellos podemos destacar el selenio, usualmente encontrado en lentejas, guisantes, y en alimentos del mar; y el manganeso, que se encuentra en las almendras, pistachos, espinacas, en la fresa y otras bayas. (8)(9)

Flavonoides y otros polifenoles: Finalmente, cabe destacar a los flavonoides y otros polifenoles, los cuales han adquirido un rol central entre los antioxidantes desde hace algunos años. (10)

Estos compuestos tienen una capacidad antioxidante impresionante, además de efectos anticancerígenos, antibacterianos, entre otros.

Podemos encontrar altos niveles de polifenoles en el arándano y otras bayas, en frutas como la granada, y algunas legumbres.

Sin embargo, a pesar de las alternativas a su disposición, muchos sufren de hipertensión arterial sencillamente por no contar con el tiempo para llegar a la frutería, seleccionar y preparar comidas más nutritivas y llenas de antioxidantes.

Para resolver el problema, es necesario cambiar nuestro esquema de alimentación, pero mientras lo hacemos no es mala idea utilizar suplementos.

Muchos han encontrado el Pomegranate Liquid Multivit como una alternativa muy conveniente, ya que por su alta concentración en antioxidantes a base del fruto de la granada es capaz de combatir los radicales libres de manera natural y efectiva.

Si te estás alimentando adecuadamente o si has decidido comenzar a hacerlo, prueba Pomegranate Liquid Multivit y compruébalo por ti mismo.

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